viernes, 1 de noviembre de 2013

CUENTOS CRUENTOS (teatro)


El principio es desconcertante. ¿De qué va esto? ¿Qué están haciendo? ¿Qué está pasando?

Nadie aplaudió tras el primer cuento.


Luego vas entrando en calor, te vas metiendo en el ritmo, en los intérpretes (tanto de cuentos como de música), y empiezas a disfrutar.


El espectáculo se podría resumir como "tres personajes que nos cantan una serie de cuentos muy modernos (y cruentos), acompañados de un cuarteto de cuerda". Pero no es exactamente eso.


No es una obra de teatro al uso. No es un musical. Tampoco es un concierto. Lo importante no son los actores. Ni las canciones. Ni la música. Ni siquiera los cuentos. Lo realmente importante es el encaje de todas las piezas en un solo espectáculo, que lo enriquece y lo hace una experiencia fuera de lo común.


La interpretación de los tres "protagonistas" es impecable. No sólo son fantásticos cantantes sino que además son magníficos actores, cambiando de registro a cada cuento y entre cuento y cuento.


Al excelente cuarteto de cuerda se le da la relevancia que merece y realmente disfrutas de la música en sí misma. Además, en algunos casos sus intervenciones aportan al espectáculo ciertos toques de ingenuidad y frescura.


Los cuentos están basados en los tradicionales, pero transportados a la vida y problemáticas actuales, y con desenlaces nada parecidos a un final feliz: crueles, tristes, y hasta escatológicos.


En todo caso el humor es una constante que siempre reaparece a lo largo de la obra.


A veces resulta difícil entender la letra cantada, y hay que agudizar el oído y hacer cierto esfuerzo extra para seguir el texto. Pero en general las historias se comprenden bien.


Se completa la experiencia con cierta interacción con el público, que hace una serie de pequeñas aportaciones a lo largo del espectáculo. Si sumamos que vi la obra en un pequeño teatro (el Teatre Gaudí de Barcelona) donde tienes a los actores a pocos metros, la sensación es mucho más interesante.


Total, se trata de una obra muy diferente a lo que estamos acostumbrados: humor, sarcasmo, canto, música, frescura, interpretación, provocación, interacción... La actuación de todos los artistas, tanto los actores/cantantes como el cuarteto de cuerda, inmejorable. Un espectáculo muy dinámico y divertido sin finales felices. ¡Totalmente recomendable!





lunes, 24 de junio de 2013

Mi rinitis no alérgica y yo

Mi historial con mi rinitis se remonta a diciembre de 2011. Evidentemente ésta es sólo mi experiencia, que nadie se asuste (aprensivos e hipocondríacos que se abstengan de leer a partir de este punto; he avisado).

Al principio parecía una congestión invernal... que no se pasaba... Finalmente en mayo fui a mi médico de cabecera (creo que ahora se llaman médicos de familia): espray (que no me sirvió de mucho), analítica para un primer descarte o no de alergias, y radiografías. Tras ver que en el análisis y en las radiografías salía todo normal, me derivó al otorrino. Lista de espera... (la usual + recortes).

La cuestión es que el lado izquierdo de la nariz estaba permanentemente cerrado, y el derecho se abría y se cerraba cada x horas, a placer. Cuando todo estaba cerrado, tenía que respirar por la boca. Y, oh, cosas de la vida, no sé dormir respirando por la boca, resultando en que dormía una media de 4 horas cada noche (bastantes noches 2 o 3 horas... no lo recomiendo). El tormento era morirme de sueño y no poder dormir hasta que al lado derecho le diese por abrirse (a la hora que le pareciera bien, claro). Todo muy guay.

En agosto ya tuve la primera visita con el otorrino (grata sorpresa al entrar en la consulta y ver que el doctor en cuestión estaba de muy MUY buen ver): cornetes más grandes de lo normal, lesión en el orificio izquierdo (vamos, una especie de verruga) y tabique ligeramente torcido hacia la izquierda. ¡Línea!, seguimos para Bingo. Prueba de alergias para ver si era rinitis alérgica o no alérgica, y resonancia para ver el tema del tabique.

En diciembre, tras otra cita de control con mi otorrino, fui a la mutua del trabajo, para que me operasen más rápido. Pero no me convenció nada lo que me dijo el médico tras examinar mi nariz. Así que seguía con mi otorrino de muy buen ver.

Finalmente, en enero de 2013 ya quedó claro que me operaban, con anestesia general (por la verruga, a pesar de ser una operación sencilla y ambulatoria) y quedé en lista de espera prioritaria.

La intervención era una radiofrecuencia de cornetes, y básicamente se trata de quemar los cornetes con microondas, de forma que ya no crezcan y por tanto no obstruyan el conducto nasal. Y además había que extraer la verruga, que era lo más aparatoso por la sangre que fácilmente sale de la nariz. Además está la limitación del orificio por el que hay que intervenir. Así que para que tanto el doctor como yo estuviésemos más tranquilos durante la operación: anestesia general.

Con la tortura de la falta de sueño, fui de nuevo en abril a suplicarle a mi otorrino que me operase ya. Por desgracia había que seguir lista de espera estricta, pero al menos me hicieron las pruebas de preoperatorio (analítica, electro y visita al anestesista).

Finalmente el 23 de mayo (fecha memorable) ¡me operan! La noche anterior y esa mañana tenía que tomar unos medicamentos para ir preparado a la operación, que me dejaron bastante grogui. ¡Muchas gracias Carlos C. por llevarme al Hospital de Terrassa y devolverme a casa después! (en esa fecha mis padres estaban lejos de vacaciones).

La operación fue bien, unas tres horitas hasta que me desperté, pero la recuperación resultó más larga de lo que yo esperaba (y deseaba). Paciencia (es decir, más paciencia). Después de 4 días, viendo que la cosa iba para más largo de lo que yo ingénuamente creía, pillé la baja. Tenía visita de revisión con el otorrino el día 11 de junio.



Entre tanto, la noche del viernes 31 de mayo (otra fecha memorable...) tengo una cena en Barcelona. Al acabar de cenar, voy al aseo, y me sueno suavemente, resultando en una hemorragia que no había manera de parar. ¡Cómo quedó el aseo! (a la altura de las mejores pelis gore). Lo dejé lo mejor que pude, y me fui a urgencias del Hospital Clínic. ¡Muchas gracias Carlos L. por acompañarme hasta allí, y esperar hasta que me pilló la doctora por banda!

Creo que desde mis peores ataques de lumbago no había sentido tantísimo dolor. Qué tortura que te metan 3 o 4 gasas que parecían kilométricas, en lo más profundo de la nariz. Y para proteger el tabique de la presión de todo ese tapón del lado derecho, en el izquierdo me pusieron una especie de esponja rígida del largo de un dedo índice. ¡Alegría, alegría!


Tras la hemorragia y la noche en urgencias.
Me propusieron quedarme en observación toda la noche, y acepté encantado sumido en un mareo y el dolor. Apenas dormí, pero a las 8h mis constantes vitales (presión y temperatura) estaban bien, el dolor levemente disminuido con los chutes de calmantes, y me dieron el alta de urgencias. Paracetamol e Ibuprofeno para calmar un poco el dolor y antibiótico para evitar que se infectase todo. Reposo, nada de movimientos bruscos ni coger pesos, y comer cosas frías y suaves. Me fui a casa de mis padres.


Judías y brocoli,
frío y machacado,
y batido de frutas con pajita.
Tuve que mantener los kilómetros de gasa dentro de la nariz durante 4 días. Si la hemorragia revivía, habría que poner otro tapón más doloroso e incómodo (uf...). Si la cosa se complicaba más, intervención en quirófano.

El dolor y la molestia de esa nariz de Mr. Potato que queda después tampoco fueron muy agradables que digamos (incluyendo fuertes dolores de cabeza).


Al cuarto día con el tapón, fui a mi doctor para que me lo quitara. Al quitarlo, menos dolor que al ponerlo, pero Déu n'hi do... El tabique estaba hecho un desastre con la presión de las gasas, pero todo parecía bajo control. Reposo, hielo en la nuca, acabar el antibiótico, lavados con suero y se mantuvo la visita para el 11 de junio.

Encontrar las diferencias

Me explicó el doctor que al estar yo dormido durante la operación, aprovechó para apurar mucho más y asegurarse de que dejaba un buen espacio y que no se reproduciría el problema (normalmente, con anestesia local, no apura tanto porque el paciente está despierto). Quizás quedó una vena o arteria (no recuerdo) muy cerca y con la inflamación y tal, pues me tocó hemorragia (parece que sólo habían tenido un par de casos de hemorragia con este tipo de operación... ¡y me tocó! ¡Bingo!).


Evolución de la hemorragia y el tapón.

Tras quitar el tapón la cosa mejoró mucho, ya no estaba tan hecho polvo, y ya no había dolor fuerte, sólo molestias. Bien. El doctor me puso en la nariz una especie de cartoncillos con un olor muy fuerte y algo desagradable, que se deshacían al cabo de unos días. ¡Y por suerte mi nariz iba recobrando su tamaño original!

¡Qué sensación oler de nuevo! Todo olía muy intensamente. Alguna pequeña hemorragia de tanto en tanto, nada grave. Al cabo de unos días me fui a casa y el día 10 de junio de madrugada... ¡hemorragia gorda de nuevo! En el lado izquierdo esta vez. ¡No, no, no, no, por favor, no! Papel, hielo en la nuca, cabeza en alto, presión en la nariz... pero no paraba... ¡No, no, no, otra vez no! Sólo de pensar que me tuvieran que poner otra vez un tapón, me cogió una angustia y un temblor muy fuertes. No sabía qué hacer, ni dónde ir... Me puse a dar vueltas en la casa con papel higiénico en la nariz, totalmente bloqueado. Además no sabía dónde ir a urgencias en mi barrio (sin tener que ir en coche, claro).

Me vestí y fui al CAP de mi zona. De camino me saqué un momento el papel de la nariz y seguía sangrando un poco. Llegué y no había urgencias (estaba cerrado) pero vi un cartel que indicaba los dos CAPS donde habían urgencias esa noche. Busqué en el Google Maps del móvil dónde caían y cuál quedaba más cerca y me fui para allá... Después de andar un rato volví a comprobar y parecía que ya no sangraba... ¡Uf! Me fui para casa, más hielo en la nuca y me mantuve despierto un par de horas, por si acaso... Dormí un poquito y me fui a la visita que tenía con el otorrino, aún temblando.

Después de revisar, el doctor vio que la cosa estaba delicada... muchas costras de sangre y la nariz muy reseca. Pomada, lavados suaves de suero y visita en una semana.

Sin más hemorragias, el 18 de junio el otorrino vio que todo tenía mucho mejor aspecto, y ya lo dio por bueno. Pedí el alta y al día siguiente, ¡a trabajar! ¡Y por fin al gimnasio de nuevo después de varios meses!




Total, que ha sido toda una experiencia, que por suerte ya ha quedado atrás. Ahora es toda una nueva sensación esto de respirar y dormir (esas cosas que hace la gente normal...). Notar tanto aire de golpe en las fosas nasales, hasta da cierto dolor... Ya puedo salir por la noche, llegar tarde a casa... ¡y dormir! Ya puedo comer y beber sin tener que respirar por la nariz... ¡o besar si se diese el caso!

En fin, como me dijo alguien una vez: "Respirar es importante". : )


¡Muchas gracias a los que más o menos seguisteis mi operación y la hemorragia y me ibais preguntando cómo estaba!

domingo, 23 de junio de 2013

EL HOMBRE DE ACERO (MAN OF STEEL)

Bien, bien, con peros, pero bien. Me ha gustado.

ATENCIÓN: más abajo no desvelo nada sobre la historia, pero sí que menciono alguna cosa que quizás no esperas o querrías descubrir viendo la peli. Queda dicho.

Al ver esta película evidentemente yo tenía en mente al Supermán de 1978 con Christopher Reeve. Hubo varias partes de ese Supermán llamémosle inicial, y en 2006 vino Superman Returns con Brandon Routh, que la encuentro un simple remake un poco aburrido y que no aporta gran cosa (casi todo me recuerda a la del 78). Siete años más tarde tenemos este Hombre de Acero con Henry Cavill, el primer actor no americano (es británico) que encarna a Supermán.



Está muy bien llevada. No es fácil hacer una nueva versión de una historia tan conocida (al menos por la gente de alrededor de mi generación). Claro, en esencia es la misma historia: Krypton, Jor-El y Lara, Kal-El/Supermán/Clark Kent, el Daily Planet, Lois Lane, Smallville, el General Zod, Metrópolis... Pero aún así, no sólo se han ajustado algunos hechos (ligera o contundentemente), sino que además se le ha dado un punto de vista mucho más realista. Hay un esfuerzo por mostrar un Supermán con sentimientos profundos, más humano, no sólo el Supermán superhéroe al que estamos acostumbrados.

Además, tanto el bueno como el malo tienen una historia, tienen un motivo para ser como son, tienen una evolución "natural" que te hace entender más a los personajes.

Hay pequeños momentos de humor, sobretodo irónicos, pero nada que ver con el Supermán de 1978 donde los aspavientos humorísticos eran mucho mayores. Por otra parte, Supermán era simplemente "perfecto", mientras que aquí es un personaje con un pasado "traumático", con emociones (más allá de la atracción por Lois), que sufre, que duda, que se sorprende, que no puede siempre con todo... que no se afeita (al menos hasta que se pone el traje)...


Evidentemente es una peli sobre Supermán, pero Krypton y los kryptonianos cobran muchísimo peso en la historia. No sólo es una peli de superhéroe, sino que además es una peli de ciencia ficción. Y todo muy bien combinado.

La primera parte profundiza mucho en el pasado de Supermán (incluyendo Krypton), y casi echas de menos que pasen más cosas... mientras que la segunda parte es acción, acción, acción y más acción, y aún más acción. Demasiada acción, lucha y destrucción, sin parar. Está muy bien hecho, los efectos son fantásticos. Pero sobra al menos un tercio de toda esa acción. Cuando parece que ya está, volvemos a empezar... No hacía falta. Es apabullante, que puede ser una sensación buscada, y que no es mala en sí, pero te deja exhausto (y con ligero dolor de cabeza).

De tanta acción, ni siquiera eché de menos a Lex Luthor...

Los actores son muy buenos. Aparte de Henry Cavill, destaco a Russell Crowe y Kevin Costner, el padre y padrastro de Kal-El / Clark Kent.

Teniendo en cuenta que la segunda parte de la peli es una sobredosis de acción, si no tienes problema con eso, te la recomiendo. Es una historia diferente de la misma historia; un muy buen Supermán, más complejo, más real, y con ciencia ficción.

sábado, 22 de junio de 2013

SOUND OF MY VOICE, V.O.S.

Es una película sencilla. No tiene nada espectacular... gente cotidiana (con sus peculiaridades...), lugares cotidianos, sin grandes efectos, sin grandes movimientos. Sencilla.



Aún así, te mantiene alerta durante toda la película, preguntándote qué pasará... No sabes qué esperar, no sabes cómo acabará. Hasta que escena tras escena llegas a un final que sí es espectacular por lo sorprendente que es.

Es un final abierto que te deja libre interpretación... pero lo interpretes de una forma o de otra, te deja pensando y con la boca abierta. Brillante.

Es una película que se puede resumir en dos o tres frases. Lo importante no es la historia, sino cómo te mete en esa historia, y a dónde te lleva.

La actuación es impecable. Todos los personajes se hacen muy creíbles. Los principales son personajes un poco peculiares, pero muy bien interpretados.

Lo mejor con esta peli es dejarse llevar, no pensar mucho en cómo van a acabar las cosas (lo pensarás igualmente) y meterse paulatinamente en los personajes, lo que hacen y lo que les va pasando, sus relaciones, sus maneras de pensar...

Si no te aburren las películas donde parece que "no pasa mucho", te la recomiendo. Está muy bien hecha.


No pongo el trailer porque en realidad ves toda la película menos el final, sin introducirte en los personajes y la situación. Mejor que veas la peli directamente.

lunes, 17 de junio de 2013

CLOUD ATLAS, V.O.S.

Empiezo a ver esta película de 2012 (adaptación de una novela de 2004que no he leído, escrita por David Mitchell) y veo que quiere confundirnos mucho. Pero mucho.

La película abarca varios siglos, y prácticamente siempre sin previo aviso vamos haciendo saltos atrás y adelante. Son 6 historias en total. Pero eso no es lo que más confunde. Hay otro pequeño "toque de gracia", que desvelaré más abajo, que es lo que más confunde e intriga, haciéndote pensar "¿Pero qué demonios se pretende conseguir con esto?". Luego vas viendo qué se pretende.

Es ciencia ficción pero tiene drama, comedia, misterio y romanticismo, todo muy bien entretejido. Pero lo importante en realidad no es ni la comedia, ni el drama, ni la ciencia ficción... Lo importante es el concepto que se va hilando en la película, en cada una de las historias, y en todas ellas juntas.

Es una película de algo menos de 3 horas, pero en general no se me ha hecho larga (con alguna pequeña excepción). Buena banda sonora, visualmente muy buena, hay escenas realmente bonitas, y los efectos muy conseguidos, aunque por suerte no es sólo una peli de efectos especiales sin nada detrás.

Los actores, buenos ellos ya de por sí, hacen muy buenos papeles, sobre todo por la flexibilidad que algunos demuestran a lo largo de la película. El maquillaje es a veces genial, otras... no tanto y más bien distrae.


*ATENCIÓN: NO ES UN GRAN SPOILER, PERO DESVELO UN PAR DE COSILLAS EN ESTE PÁRRAFO, ASÍ QUE MEJOR QUE TE LO SALTES SI NO HAS VISTO LA PELI (dicho queda)*. Lo que más confunde al principio (y no tan al principio), hasta que pillas un poco la idea, es que los mismos actores aparecen en las diferentes historias, con su caracterización correspondiente, y no entiendes por qué. Además de que cuando te das cuenta de que son los mismos actores con diferentes maquillajes, estás un poco pendiente de reconocer a los actores en los diferentes personajes. A medida que avanzas en la película, hay pequeñas conexiones entre las historias, y finalmente te das cuenta de que en realidad la idea es que presente, pasado y futuro están conectados, y las personas en cada uno de los tiempos también. Los héroes en una época son quizás villanos en otra (el mismo actor), o a la inversa. Un poco la idea (budista) de que no hay cielo ni infierno, sino vidas que se suceden, hechos, experiencias y relaciones con otras vidas. *FIN DEL SPOILER*.


Seguramente es una de esas películas que o te encanta o la detestas. Quizás es demasiado confusa. Aunque seguro que si la veo de nuevo descubriré más detalles que le irán dando más sentido a la historia tras las historias.

Total, que si te gusta pensar y encajar las piezas de un puzle, en una película con mucha calidad visual, te la recomiendo.

martes, 23 de abril de 2013

:-) SMILEY 100

Pues sí, he repetido. Y repetí muy pronto (hace menos de 20 días que la vi por primera vez, como podéis leer en este enlace). Pero me volví a reir, y volví a soltar lagrimilla.

Era la celebración de las 100 funciones de esta obra, coincidiendo con el día de Sant Jordi, día de los enamorados en Catalunya. Muy adecuado.

Pude comprar el libreto, firmado por el autor y director de la obra, Guillem Clua, hicieron un 2x1 para parejas que llevaran libro y rosa, o que se diesen un beso frente a la taquilla, regalaron chapas de la obra, y finalmente hubo un sorteo de una noche para dos personas en una masía del s. XVIII. Que, por cierto, no me tocó.

Esta vez yo estava sentado más cerca del escenario. Y pude añadir algo importante a la experiencia que tuve la primera vez: ver las lágrimas de Bruno (Albert Triola), y creo que incluso de Àlex (Ramon Pujol), que lo tenía un poco más lejos.

Si ya tenía claro que son dos grandes actores y que realizan una interpretación magnífica, las lágrimas de Albert Triola entre dos momentos cómicos, haciendo alarde de versatilidad y flexibilidad, no solo reafirmó mi opinión, sino que además me acercó más a los personajes, a su vivencia, a sus sentimientos.

Hubo también un pequeño guiño al día de Sant Jordi (en relación con un libro que aparece en una escena); simplemente un par de palabras añadidas al diálogo, que a los que ya habíamos visto la obra, nos hizo mucha gracia.

Y poco más que añadir. Una obra que hay que ver.

:-)







Por cierto, me hizo gracia volver a ver a los dos actorazos en la presentación del "20è Memorial Internacional de la SIDA, Projecte dels Noms", donde actué como miembro de la coral Barcelona Rainbow Singers. Aunque eché de menos la camiseta de tirantes y la camisa de cuadros... :-)




martes, 9 de abril de 2013

Teatro: SMILEY, UNA HISTÒRIA D'AMOR

¡Magnífica!... Sí, sí, ya empiezo así. Me ha encantado.

La obra está creada y dirigida por Guillem Clua, e interpretada únicamente por dos actores: Ramon Pujol (Àlex) y Albert Triola (Bruno). Es una tragicomedia (mucho más comedia que tragedia) romántica, que nos narra, en resumen, una historia de amor que es "como la mitad de las películas que existen".

Pero no sólo nos habla del amor, de ese Amor con mayúscula que la gran mayoría queremos encontrar. Ni mucho menos. Aunque es el amor (y la atracción sexual, en segundo plano) la esencia y el hilo conductor desde el brillante monólogo inicial hasta el emocionante momento final, la obra además nos presenta (literalmente incluso) y nos desmenuza la comunidad gay: tópicos, características, arquetipos, prejuicios, variedad...; y, por otra parte, hace un repaso del uso actual de las tecnologías de comunicación: Gmail, Facebook, Grindr, WhatsApp... En definitiva es una historia de amor entre dos gays en un mundo obsesionado por el contacto virtual e inmediato donde se desarrolla una lucha contra la superficialidad.


Es una crítica con muchísimo humor sobre el comportamiento (estereotipado) de los gays en las relaciones amorosas y sexuales, y sobre el uso compulsivo de los diferentes sistemas de comunicación a distancia existentes en la actualidad.

Aunque es claramente una comedia (¡me reí tanto...!), hay momentos de reflexión bastante profundos y con un punto dramático, que inmediatamente se compensan con un comentario o un gesto que te arrancan de nuevo una sonrisa o una carcajada; incluso hay un par de momentos en los que me costó reprimir las lágrimas. Vamos, un poco de todo, como la vida misma.

Las historias son muy verosímiles, muy realistas. Todos (los gays) podemos reconocer prácticamente todo lo que se narra, y sentirnos identificados con varias de las situaciones que se muestran, ¡si no con todas!

Es evidente que la obra cuenta con la colaboración de Estrella Damm, pero el patrocinio está integrado bastante bien en lo que se va contando y no llega a distraerte de la trama.

Todos los temas se presentan con una completa naturalidad. Y aunque evidentemente el público homosexual, masculino en particular, es el que más conecta con esta obra, es un espectáculo para todas las orientaciones sexuales. Es una obra totalmente heterofriendly: los heteros con mentalidad abierta la disfrutarán e incluso descubrirán ciertos aspectos de la comunidad gay que posiblemente no conocían.


La obra se compone de una sucesión de escenas realizadas solamente por dos actores y sin cambiar el escenario. Se van sucediendo monólogos, diálogos, comentarios al público, pensamientos hablados, de una forma muy dinámica y en un juego espacio-temporal muy sugerente, que hace que la hora y media de obra te pase casi sin darte cuenta.

Aunque el final es previsible, no importa lo más mínimo. Lo importante es cómo se llega a ese final, y por qué. Y en realidad aunque te esperes cómo acabará todo, eso no le resta ni un ápice de emoción al desenlace.

Los actores: extraordinarios. Los dos. Una interpretación inmaculada casi durante toda la hora y media de actuación, y totalmente creíble. Capaces de hacerte reír a carcajadas y de hacerte sentir tristeza o melancolía, intercalar un gag muy gracioso, y seguir con la misma intensidad y profundidad que antes. Destaco los cambios de registro entre comedia y drama de Ramon Pujol, con una gran expresividad, interpretando sus textos con intensidad y naturalidad, en particular el primero, que genera toda la historia a través del hilo rojo de su teléfono fijo; y la flexibilidad de Albert Triola al parodiar a otros personajes o estereotipos, haciendo que dejes completamente de lado a Bruno, para volverlo a recuperar momentos después. El autor/director y los actores consiguen meterte en los personajes, que te identifiques con ellos, y que te enamores de ellos, cada uno con sus virtudes y sus defectos.

La música elegida casi se convierte en un personaje secundario que arropa las escenas y ayuda perfectamente a que los dos personajes, sus monólogos y sus diálogos impacten aún más si cabe.

La gente de mi generación, que hemos vivido unos cuantos años sin Internet, sin móviles y hasta sin ordenadores, podemos constatar cómo ha cambiado todo hasta la actualidad: un mundo lleno de prejuicios y obsesionado por la inmediatez, lo virtual, la superficialidad, el aspecto, las etiquetas y el cuerpo; y esta obra nos da esperanzas de que el amor romántico y la famosa media naranja aún pueden existir a pesar de las diferencias y barreras infranqueables que nos imponemos.


Guillem Clua (© David Ruano)
Lo que fácilmente podría haber sido un absoluto caos de contextos de espacio (¿dónde está el personaje?), de personajes y parodias (¿quién es ese personaje?), o de contextos de diálogo (¿a quién le habla el personaje?), está tan bien resuelto que en ningún momento me he liado ni he dudado sobre qué estaba pasando.

Se podría decir que es teatro en el sentido más puro, que no necesita de escenarios ni decorados específicos para transportar al espectador a otro lugar o a otro momento, ni para transmitir una emoción. Y todo manteniéndote enganchado a la historia, escena tras escena.

Por cierto, es la primera vez que he podido agradecerle directamente al autor y director de la obra lo que he disfrutado al verla, ¡y de forma virtual, por supuesto! Muy acorde con la obra...

Ah, y si cuando vayáis a ver la obra os ofrecen sentaros en los asientos "de bar" de primerísima fila, no temáis que os hagan hacer o decir cosas, ni que os saquen al escenario.

Total, una obra deliciosa, que me ha hecho reír muchísimo, que me ha hecho pensar, y que me ha hecho sentir. La recomiendo sin dudarlo y al 100%. De hecho, la volvería a ver.

"Dos punts... un guionet... i un parèntesi tancat".

:-)

P.D.: Y he vuelto a verla...


(Actualmente [Abril 2013] en el Club Capitol - Sala 2 de Barcelona)