sábado, 7 de octubre de 2017

Referéndum ilegal y violencia legal

INDIGNANTE e INTOLERABLE es lo mínimo que se puede decir por la brutalidad policial (con el consiguiente apoyo político).


Ya casi había acabado de escribir mis reflexiones sobre el Referéndum y la independencia. Pero tras lo sucedido... imposible no escribir sobre ello.

1 de octubre de 2017, día del Referéndum de autodeterminación de Cataluña, convocado por el Govern de la Generalitat de Catalunya. Un referéndum declarado ilegal e inconstitucional, por activa y por pasiva desde el Gobierno Español y la mayoría de partidos nacionales y sus correspondientes catalanes.

Muy bien. Votar en estas circunstancias es ilegal. Vale. Pero en cualquier caso, hay una convocatoria, y la cuestión es que tras registros (con y sin orden judicial), represión policial, detenciones, tribunales, fiscales, amenazas, y negativas desde el Gobierno central, finalmente se han abierto los colegios electorales, se han puesto las urnas y las papeletas, y hay montones y montones de personas en los colegios electorales para votar pacíficamente.

Es inconcebible, indignante, vergonzosa, intolerable, la acción de la Policía Nacional y la Guardia Civil dirigidos por el Gobierno de España tras lo ordenado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (donde, por cierto, aparece la frase "sin afectar la normal convivencia ciudadana").

¿Hacían falta porras, puñetazos, gas lacrimógeno, vejaciones, y disparos con pelotas de goma (prohibidas en Cataluña), cerca de 900 heridos, para reprimir a personas que quieren votar pacíficamente y para anular su resistencia pasiva y llevarse urnas y papeletas (el objetivo marcado)?

¿No se podía haber ignorado (como se ha ignorado todo lo relacionado con el independentismo), y simplemente advertir que no serviría para nada, que no sería vinculante, que para el Gobierno de España sólo se trataría de un momento popular y festivo sin más trascendencia? Vamos, similar al 9N de 2014 (que se celebró tras la negativa de Rajoy a un referéndum y a pesar de la presentación al Tribunal Constitucional de recurso a la ley de consultas aprobada por el Parlament catalán de acuerdo con el Estatut de Catalunya, y su consiguiente suspensión).


A pesar de la brutalidad policial, de quitar urnas y papeletas, la gente, muchísima gente, ha salido a votar. Por el "Sí" y por el "No", o en blanco. Jóvenes y mayores, de todas las edades.

Yo no tenía ninguna duda de que iba a votar. Soy de los que piensan que es un derecho y una obligación (en cursiva) que todos deberíamos ejercer con responsabilidad. Así que esa mañana (tras haber visto en la tele las sorprendentes cargas policiales) llegué al colegio electoral que me tocaba, y encontré cientos de personas haciendo cola pacientemente (a lo largo de unos 450 metros).

La cola avanzaba muy lenta. Un par de horas y unos 140 metros después, voluntarios pasaban por la cola indicando que en la escuela no podían conectarse a la red (la Guardia Civil había cortado la conexión a Internet, por eso la gran lentitud de la cola), y mencionó otro colegio electoral donde el sistema informático funcionaba bien y no había grandes colas (ya se había abierto el censo universal y se podía votar en cualquier colegio y mesa, dadas las circunstancias informáticas y policiales).

Decidí ir al otro centro. Aunque había también mucha gente, la cola era de unos 100 metros y avanzaba bastante rápidamente. La gente comentaba que había venido de otras escuelas porque habían sido cerradas, o se habían llevado el material electoral, o donde no funcionaban los sistemas.

Al entrar en el colegio electoral, me dieron papeleta y sobre (aunque yo ya llevaba el oficial imprimido, por si acaso). Y al llegar a la mesa electoral, como en cualquier votación, mostré mi DNI, lo buscaron en el sistema, lo localizaron, y entonces me dejaron votar.

Momento de gran emoción, aguantándome las lágrimas, por ser parte de toda esa gente que salió a decir cómo quiere que se regule su futuro, a ejercer la democracia de un pueblo que decide conjuntamente el rumbo que desea tomar. No se trataba de elegir a uno u otro partido que nos represente en tal candidatura... sino de elegir la forma de gobierno y la entidad del territorio en el que vivir. Y esa gente había salido a votar a pesar de la brutal violencia represiva que había (y que en las colas no dejaban de ver en vídeos u oír en radios, y comentar).

Lágrimas también de rabia y de profunda tristeza, al ver la incomprensible y desmesurada acción de las fuerzas policiales españolas.

Evidentemente no sé cómo se hizo en el resto de colegios, pero en el que voté yo, si hubiese votado ya, no habría podido votar de nuevo. Y las largas colas por los problemas de red certifican que había un control. En cualquier caso, creo que a nadie se le ocurría votar dos veces (aunque se hubiese podido), que se lo tomaban en serio, y sólo querían votar y que la votación fuese lo más correcta posible (para que se considerase el resultado), aparte de que para hacer las colas varias veces hay que tener muchas ganas...

En todo caso, si hubo mesas o colegios (fueran 1 o 100) donde la votación no se realizó correctamente, se comprueba y si realmente hay irregularidades, se anulan sus votos y punto. Y supongo que los observadores internacionales lo habrían visto si hubiese sido algo masivo.

Se dice que hay poblaciones en las que votaron más personas que las censadas. Se me ocurre que por las colas, el cierre de Internet, la retirada policial de urnas y el cierre de colegios... al abrirse el censo universal, puede que tal vez la gente quizás fuese a votar a otros pueblos (como de hecho oí en la cola del segundo colegio al que fui, una señora que había venido de otra población, y había intentado votar en otros 3 colegios, sin éxito).

Qué poco cuesta lanzar hipótesis (o mentiras), hacerlas verdad y difundirlas, cuando no interesa la verdad, sino manipular y boicotear para imponer ideales...



Dieron la misma noticia en Tele5 (aunque al menos allí no juzgaron explícitamente, sólo lo dejaron indicado...), y aparece varias veces en YouTube. En realidad es la llegada del material electoral a uno de los colegios. Evidentemente se intentaba hacer con la mayor rapidez, para evitar que fueran requisadas antes de empezar. Creo que es fácil imaginar que esas papeletas eran en blanco, que las habían metido en una urna vacía simplemente para transportarlas, y que luego las sacarían para ser usadas en la votación. Pero no, mejor asumir y difundir que ya habían metido papeletas del «Sí» antes de votar (y qué tontos que no cerraron esa urna con votos falsos y se les cayó...).


Yo no he visto en ninguna votación tanta gente yendo a los colegios electorales para votar. Pero claro, para el Gobierno y algunos otros partidos "no ha habido Referéndum"... Entonces, si no ha habido Referéndum, si todo era una farsa, si no tenía ningún valor... ¿hacía falta enviar a la Policía Nacional y la Guardia Civil?, ¿hacía falta la violencia?

En contraste, los Mossos d'Esquadra han antepuesto el servicio al ciudadano, la proporcionalidad, la protección, y la seguridad ciudadana (a diferencia del 2011 en el 15M). Y algunos han mostrado su humanidad emocionándose ante una represión y violencias totalmente desproporcionadas contra una grandísima cantidad de catalanes unidos y pacíficos.


Los bomberos también han considerado que su deber era defender a los ciudadanos y la celebración del referéndum.


Gracias a los dos cuerpos por priorizar en este caso la no violencia.


Evidentemente hay muchos problemas sobre la mesa...

Yo creo que gran parte de los problemas parten de que el Gobierno de España, escudándose en el apoyo judicial, confunde y hace confundir, intencionada y manipuladoramente, el (querer) votar con el (querer) independizarse. Que son, a mi entender, dos temas relacionados pero diferentes, y que por lo tanto deberían tratarse diferenciadamente.

Una cosa es que en Cataluña haya una parte de catalanes que quieren independizarse del resto de España. Sin remontarnos demasiado en la historia (que daría mucho que decir), tras la dictadura de Franco este es un tema que durante muchos años ha sido ignorado. No en la acepción de "no saber algo o no tener noticia de ello", sino en la de "no hacer caso de algo o de alguien, o tratarlos como si no merecieran atención" (definiciones de la RAE).

Desde las primeras elecciones tras la muerte de Franco, en 1977, hasta el 2010, pasaron 33 años en los que la independencia de Cataluña era algo muy minoritario, tanto en la política como en la sociedad catalanas. Y no se consideraba un tema a tener muy en cuenta... (ni siquiera la banda terrorista independentista Terra Lliure, fundada en 1978, que por suerte abandonó la lucha armada en 1991 y se autodisolvió en 1995, y que provocó 5 muertos resultado de sus más de 200 acciones armadas, 4 de ellos de la propia organización).

Pero en 2010 la manifestación de protesta contra la sentencia del Tribunal Constitucional en relación con el Estatut de Catalunya fue la más multitudinaria con reivindicación de la independencia de Cataluña (1.500.000 personas según los organizadores, 1.100.000 según la Guardia Urbana, i entre 56.000 y 425.000 según algunos medios de comunicación).

Y a partir de la manifestación de la Diada de 2012, durante 6 años consecutivos hasta ahora (2017), un número muy importante de personas, entre 1 y 2 millones cada año según Guardia Urbana y organizadores, se han manifestado (de forma masiva, cívica, pacífica y festiva) a favor de la independencia. Lo cual se tradujo también en una mayoría independentista en el Parlament de Catalunya en las elecciones catalanas.

La cuestión es reconocer que hay una parte visible e importante de la población que quiere independizarse, sea o no una minoría (que sólo se puede saber realmente votando). De hecho, al no reconocerlo, ni siquiera se organizan grandes mobilizaciones a favor de permanecer en España (digámoslo en positivo, en vez de "en contra del independentismo"), como respuesta a las independentistas (aparte de algún que otro grupo de ultraderecha, extremista, fanático y violento).

¿Y por qué no ha habido manifestaciones masivas, cívicas, pacíficas y festivas que defiendan que Cataluña no se independice? ¿Y por qué no hay una Asamblea, una asociación popular, una entidad, que organice masiva y pacíficamente una manifestación que demuestre con millones de personas que hay una definitiva gran mayoría que deje en ridículo las movilizaciones independentistas de la Diada, durante 6 años consecutivos? ¿No hay interés? ¿No hay mayoría? ¿No hay convencimiento? No se sabe...

En realidad hay que decir que sí se han convocado concentraciones contra el secesionismo, a nivel estatal o catalán, pero no han sido tan masivas. Para el 8 de octubre de 2017 sí que finalmente se hace una convocatoria que se prevé masiva (aunque parece que vendrá mucha gente de fuera de Cataluña), convocada por la plataforma Sociedad Civil Catalana (para la "mayoría silenciosa"), apoyada por el PPC (para los "catalanes de bien") y a la que se une Ciudadanos. Vuelvo a decir, que más que con convocatorias para demostrar que son mayoría, sería mejor votar (de forma legal, acordada y vinculante)...



Un problema, en este caso prefiero llamarlo una situación, sólo se puede resolver si se reconoce. Luego se analiza, se comprende (aunque no se comparta), se consideran posibles soluciones, etc. Pero hay que empezar por identificar que hay una situación real que hay que tratar.


Otra cosa es que una gran parte de los propios catalanes quieren que quede claro cuántos quieren independizarse y cuántos no. Y es que resulta que la forma más fiable posible de saber si son mayoría o no, es votando. Igual que en una asamblea, una reunión o unas elecciones, al final, para saber cuál es la opinión mayoritaria, se vota.

Se intentó la consulta del 9N en 2014, pero fue suspendida por el Gobierno de España y el proceso participativo no tuvo valor alguno ni repercusión para el Gobierno o para el Parlamento españoles.

Los votos independentistas fueron un 80,76% con 1.861.753 votos.


Entonces se convocaron nuevas elecciones al Parlament de Catalunya para 2015, que se plantearon como un plebiscito sobre la independencia, resultando en una mayoría parlamentaria de partidos que defendían celebrar un referéndum sobre la independencia de Cataluña:
  • Participación: 74,95%.
  • Partidos a favor de la independencia: 47,80%, 1.966.508 votos (resultando en mayoría absoluta en el Parlament de Catalunya).
  • Partidos en contra de la independencia: 39,11%.
  • Partidos a favor del derecho a decidir: 59,25% (11,45% a favor del derecho a decidir pero no de la independencia).
  • Otros: 1,12%.


Esto legitimó al nuevo Govern de Catalunya a organizar un referéndum sobre la independencia de Cataluña, con el soporte de los votos ciudadanos.

Finalmente, en enero de 2016 Carles Puigdemont como President de la Generalitat organiza la celebración de un referéndum de autodeterminación para Cataluña el 1 de octubre de 2017.


Bien, pues también se ha ignorado a una mayoría política y social, a una mayoría parlamentaria que tenía la celebración de un referéndum/consulta como un punto básico en su programa electoral. Se trata realmente del cumplimiento democrático del programa de los partidos más votados. Cumplir lo prometido, ni más, ni menos (cosa a la que no estamos muy acostumbrados...).

Y esa negación de la realidad política y social, ha llevado a una prohibición al referéndum (con la correspondiente represión, acciones judiciales y penales, etc.), que ha acabado en una campaña por la abstención que acompañaba a la campaña del "Sí". No ha existido una campaña por el "No" a la independencia (aunque evidentemente ha habido catalanes que votaron "No"). Se ha obviado, mezclando votar con independizarse, que se podía votar "Sí", "No", en blanco, o no votar (tal como fueron repitiendo los que están a favor de votar). Incluso se podía realizar un voto no válido.

Y al negar la posibilidad de un referéndum, se eliminó la posibilidad de negociación de las características de ese referéndum, de hacerlo legal, de definir sus parámetros, etc.

Si se hubiese reconocido que una parte de catalanes quieren la independencia, el siguiente paso lógico hubiese sido saber cuántos son, ¿no? ¿Son muchos, pocos, una mayoría, una minoría...? Y luego, dependiendo de cuántos fueran, hacer una cosa u otra y ver cómo hacerlo.

Luego hay un par de temas, que ya son consecuencia de los dos anteriores... Que el resultado de ese voto sea vinculante, es decir, que el resultado refleje ese derecho a decidirY que si el resultado es favorable a la independencia, se realice (o no) una negociación sobre esa independencia.

Para que sea vinculante, tiene que ser legal. En este caso, la Generalitat defiende que el resultado es legal en Cataluña. Lo que es cierto es que las leyes (y la Constitución) deberían reflejar la situación social del momento. Y en una democracia, no debería ser difícil cambiar, eliminar o crear leyes (o artículos constitucionales) para reflejar la realidad y la demanda social. Y ya sabemos los manidos ejemplos de ilegalidades: el voto de la mujer, la igualdad de las personas negras, el divorcio, la independencia de India, la homosexualidad, la mujer en la universidad, el matrimonio homosexual, el aborto, y algunas independencias europeas... Todo ilegal. Hasta que se tuvo la voluntad de hacerlo legal.

Una vez identificada, reconocida y cuantificada la situación, el siguiente paso es decidir (políticamente y por supuesto democráticamente) qué opciones solucionan, o al menos mejoran, la situación. Es decir, que el resultado de la votación se acepta y se actúa en consecuencia de acuerdo con la opinión mayoritaria. Y sea cual sea la opción ganadora, las dos partes deben encontrar un acuerdo (político y social) para llevar adelante la opción mayoritaria, respetando a la minoritaria.

Si hay un "No" mayoritario a la independencia, no hay mucho más que hablar, las cosas se quedan como estaban (se convocan elecciones autonómicas, como está previsto), y los partidos nacionalistas pueden seguir trabajando por persuadir a la gente de que su opción es la más beneficiosa.

Y si hay un "Sí" mayoritario, hay que contemplar, negociar y acordar opciones, por ambas partes. Opciones que pueden ir desde la independencia, y en qué circunstancias, hasta la permanencia en España, y en qué circunstancias, y en cualquier caso tocaría (re)definir las relaciones entre España y Cataluña. Y quizás realizar un nuevo referéndum que ratifique socialmente lo acordado políticamente.

Pero todo parece mezclarse (intencionadamente, como decía) e ignorarse, resultando en una negación rotunda e innegociable a dejar votar. ¿Y por qué?

Está claro que hay una cantidad importante de gente a favor de la independencia, y de realizar un referéndum. Con lo cual, la ignorancia del tema independentista por parte del Gobierno español, sólo se puede sustentar en intereses políticos (votos, postura de partido, ideología política), en intereses económicos (pérdida de ingresos), en ineptitud, o en negligencia. O en un poco de todo, que creo que es el caso.

La respuesta estatal es la negación de la situación (son pocos, no se va a hacer un referéndum, no se ha hecho un referéndum, no tiene ningún apoyo...), la negativa (no es legal, ni puedo ni quiero permitirlo, no lo puede decidir sólo Cataluña sino todo el Estado, no es constitucional...), y la falta de propuestas o alternativas. Una negativa total basada sólo en excusas que encubren, entre otras cosas, una ideología nacionalista, patriótica, autoritaria, represora, unificadora de territorio, cultura e idioma. Ignorando el tema, se desprecia la posibilidad de dar argumentos (aparte de la legalidad, que se podría modificar si hubiese voluntad) que motiven y animen a elegir la opción unionista. ¿Qué se propone, qué se ofrece? Nada concreto.

Como no hay independentistas (bueno, los que pueda haber son pocos, manipulados y locos), ¿para qué esforzarse en darles motivos para no querer separarse? ¿para qué promover una unión emocional, más allá de la administrativa? (más bien han promovido lo contrario, un desapego).

Al menos, por la parte independentista se dan una serie de motivos, y se ha hablado muchísimo de las diversas ventajas (sin entrar en si son más realistas o menos) de esa opción. Mientras que por el otro lado, está el vacío, el "no es posible" y la prohibición legal. Bueno, y últimamente la represión, el uso de la justicia, los medios y la policía en vez de la política, y finalmente la violencia desmedida.

¿Por qué no un referéndum, cuando además se defiende desde el unionismo que el independentismo es una minoría y que saldría "No"? Pues yo creo que, aparte de ser eso un farol (seguramente para ganar tiempo y para ver si cuela), y aparte de que esa postura les da votos, no les interesa abrirse a la votación porque no sabrían qué hacer si sale el "Sí", así que mejor no probar suerte... Si el resultado es un "Sí" mayoritario, se crea un gran conflicto con sus ideales, sus principios, su cantera, sus seguidores incondicionales... Ante una posible mayoría masiva en un referéndum acordado y por tanto legal y vinculante, la independencia ya no se podría ignorar (ni nacional ni internacionalmente). Y no se podrían permitir prescindir de Cataluña (ni económicamente, ni por principios partidistas). Así que... "NO" (es legal), "NO" (se puede) y "NO" (quiero).


Y no puedo dejar de comentar lo de la "fractura social", la "división de la población", la "ruptura de familias catalanas" y similares...

Cuando se defiende una opción sin tener en cuenta la otra, eso es crear tensión, dividir, etc. Y eso es precisamente lo que hacen las opciones unionistas. Su argumento es que los políticos independentistas y sus seguidores están dividiendo, rompiendo, a la sociedad catalana por imponer sus ideales (locos e incomprensibles, claro), ignorando a los catalanes que quieren que Catalunya siga siendo parte de España...

Muy bien. Y... ¿no es cierto exactamente idéntico argumento para la opción contraria? Los unionistas, los que no quieren ni plantearse una Cataluña fuera de España, los que menosprecian o incluso insultan a los independentistas, ¿es que no están también dividiendo a los catalanes, queriendo ignorar que una parte importante de catalanes no quieren ser españoles?

El argumento de "no todo el mundo quiere la independencia" se puede contestar fácilmente con "no todo el mundo quiere seguir siendo parte de España"... la cuestión real y última es CUÁNTOS. Y eso sería, a mi entender, lo único, repito, lo único, que podría resolver el problema.

Por una parte, si desde el independentismo se estuviera imponiendo algo (que en mi opinión no es el caso), no sería la independencia, sino una votación. ¿Y desde cuándo puede ser una dictadura una Generalitat que empieza proponiendo alternativas y negociación (concierto económico, cambio de financiación, los 46 puntos, el referéndum...), que se encuentra con negativas (aparte de acciones contra el Estatut, contra Leyes catalanas, contra el Corredor Mediterráneo, contra el AVE, etc.), con actos como el de la llamada "Operación Cataluña", con uso judicial y penal en vez de político...? En fin, ante todo eso, ¿es dictatorial hacer todo lo posible (incluso llevando al límite la legalidad) para poner unas urnas y que el pueblo decida cómo quiere que se regule su territorio, gane la opción que gane? (cosa que, por cierto, dijeron que harían si se les votaba y ganaban, y se les votó y ganaron...).

Y por otra parte, permitir un referéndum es en realidad la mejor forma de no fracturar... porque en general cuando hay una mayoría (demostrada de la mejor y más objetiva manera posible, que es votando), el resultado es más fácil que se respete por todas las partes que si se habla de mayorías silenciosas (a favor del "No") o personas manipuladas (a favor del "Sí"), por ejemplo. Los catalanes independentistas han estado muchos años ahí. Siendo menos o siendo más en los últimos años. Ignorarlos y dar por supuesto (sin mucho argumento) que lo bueno, lo racional, lo lógico, lo beneficioso y por supuesto lo legal e inamovible es permanecer en España como Comunidad Autónoma... ¿eso no es fracturar, dividir, romper? Digo inamovible porque en la práctica la opción de independizarse está bloqueada, no sólo por el Gobierno español. Sería muy difícil (si no imposible) poder llegar a una mayoría y acuerdo suficientes para poder cambiar la (cuando interesa) sacro-santa Constitución.

Además, como decía antes, lo que se plantea es un referéndum donde se puede votar "Sí" o "No" (o en blanco, o no votar)... ¿qué hay más integrador que algo que permite e impulsa la participación de TODOS, que tiene en cuenta a TODOS?


Tras el 1 de octubre, Felipe VI, el Rey de TODOS los españoles, se tomó un par de días para decir algo al respecto. Destaco dos cosas:
  • Entiendo que no se puede posicionar en cuanto a la violencia policial, pero... ¿ni siquiera mencionar a los heridos (aunque fuese los de los dos bandos)?
  • "Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos.". Muy bien. Entiendo que se refiere a los no separatistas. Entonces, el par de millones de catalanes que sí lo son, esos sí están solos, ¿no? A esos, a seguir ignorándolos. En sintonía con el Gobierno y otros partidos, nada de proponer alternativas, soluciones, invitar al diálogo, a reconsiderar posturas.... o algo... Pues no, nada, el vacío.

Pues sí, "nada nuevo bajo el sol"... Este tipo de acciones y palabras es lo que yo considero que realmente desune y rompe.

Y lo de "romper la unidad de España"... vaya argumento sin argumento... como si la unidad estuviese por encima de la democracia... como si una supuesta unidad sagrada justificase estar juntos y mal avenidos... como si la unidad intocable fuese una razón por sí sola para no poder querer separarse...

Intentar persuadir insultando, tampoco ayuda. Desde "polaco", "fenicio" o "judío" (mejor si se acompaña con "de mierda"), "habla en cristiano", "no compro productos catalanes", "ojalá os muráis todos", "catalanistas, cabrones, sois españoles", "catalanes, terroristas"... y de ahí para arriba.

Y lo de "Marchaos a vuestro país" (pero de independencia ni hablar), y lo de "sois españoles" (asqueroso catalanes, así en general), con insultos varios... no pega, no... Sea como sea, palabras bonitas que a todos los catalanes nos encanta escuchar y que hacen desaparecer el independentismo.


Noooo... (sea en sátira o en serio) así no se convence a nadie de quedarse contigo. Y promoverlo o permitirlo sin más (con comentarios y acciones desde la política, medios...), tampoco ayuda. Me centro aquí en los insultos hacia los que se quieren ir, por parte de los que no aceptan que te quieras ir, pero también son deplorables los insultos hacia España y los españoles, por supuesto y sin dudas.


Es reconfortante ver por otra parte el apoyo social con manifestaciones desde varios lugares de España, en contra de la violencia sufrida en Cataluña (algunas de apoyo al derecho a decidir).

Y es repugnante la respuesta de varios políticos y de bastantes medios, la falta de objetividad, la complicidad y justificación de hechos indefendibles, la falta de posicionamiento, el culpabilizar de todo a los independentistas, la manipulación de los hechos...


Me sorprendió un poco que en el 1-O, durante la mañana y la tarde, sólo se trataba el tema en programas especiales de TV3/324 (claro), de la Sexta, de 8TV y de 24h (de TVE, y no entraré a valorarlo). En principio se supone que era un tema de importancia nacional, tanto... que se envió a la Guardia Civil y la Policía Nacional para controlar la situación y requisar todo lo relacionado con el Referéndum. Pueden estar horas retransmitiendo la boda real, pero algo así (se tenga la postura que se tenga), ¿no hay que mostrarlo, aparte de en las noticias?

En este momento, Europa ha empezado a debatir sobre Cataluña, pero parece que, aunque hay varias críticas a la violencia, en general apoyan (o al menos no quieren enfrentarse) al Gobierno de Rajoy, cosa que ya era de esperar, dados los intereses políticos... y el riesgo a que sigan los pasos las otras zonas independentistas en diversos países.

Encuentro un poco triste que Europa se haya mantenido silenciosa y prudente antes (comprensible), durante (incomprensible) y después (decepcionante) del 1 de octubre.

La ONU parece que investigará los actos violentos de la policía española el día del referéndum... veremos.

En todo caso el Gobierno español sigue en su negativa (no ha pasado nada, no voy a negociar nada), así que la acción de posibles mediadores entre Gobierno y Govern, a propuesta de Puigdemont tras el referéndum, parece que va a ser al menos algo muy complicado.


Yo, que durante tantísimos años no he sido independentista, ni siquiera nacionalista, xarnego con familia y antepasados de varios puntos de España, que siempre me he considerado del Eixample, barcelonés, catalán, español y europeo (en ese orden)... que durante mis 6 años viviendo en el extranjero siempre me he definido, y sentido, como "Spanish, from Barcelona"... que no he estado nunca en un ambiente predominantemente separatista, ni de familia ni de amigos... pues no sé exactamente en qué momento, creo que fue algunos años tras mi regreso en 2006, empecé a sentirme cada vez más incómodo, más distanciado, menos identificado, con la sociedad y política españolas. Con mucha más intensidad a partir de la entrada de Mariano Rajoy en el Gobierno de España.

Como cada comunidad (en España y en el mundo), y aunque cada persona es diferente, Cataluña también tiene una forma de ser, de hacer, una cultura, unas costumbres, etc., propias y diferenciadas. Bien, pues cuando comparo, prefiero el concepto Catalunya y lo que comporta, que el concepto España y lo que comporta.

Y no, no creo que se me haya hecho un lavado de cerebro por parte de TV3, la Generalitat y los independentistas. Porque he visto en mi vida más canales aparte de TV3 (la mayoría de ámbito nacional, en castellano, y de hecho son los que he visto más), porque no me he movido en un ambiente independentista, y sobre todo porque me considero con, al menos, un mínimo de criterio (y suelo poner en duda y contrastar la información). A los que lanzan ese argumento para descalificar, se les podría plantear si quizás podría ser que al resto de España se les haya podido manipular con las mentiras y exageraciones sobre Cataluña y los catalanes... Unos ejemplos:



Tele 5 - Ana Rosa

Intereconomía - el hermano de Trapero 1


Éstas son anécdotas. Pero anécdotas que se suman a años y años de mensajes y noticias falsas y exageradas, críticas destructivas, o generalizaciones, que lanzan mensajes contra Cataluña y los catalanes. Y lo he vivido en primera persona con comentarios negativos en Madrid y en Extremadura que no reflejan la realidad (partiendo del manido tema de que no se puede hablar castellano en Cataluña, o que los niños no saben hablar castellano, entre otras muchas chorradas). Y son comentarios generalizados en España, recibidos desde políticos y medios, y creídos a pie juntillas.

Y no se trata de odiar España y a los españoles. En absoluto. Se trata de amarme a mí mismo y querer una oportunidad de "empezar de nuevo" y la posibilidad de estar mejor (a pesar de que inicialmente suponga un periodo muy dificil y duro).


No hay que olvidar que la dictadura, fruto de un golpe de Estado (uno de verdad, no uno con urnas) con una terrible guerra, duró 40 años y tuvo muchos seguidores. Tras la muerte de Franco en 1975, la Transición y su Constitución (elaborada entre otros por franquistas) creo que fueron probablemente la mejor forma de seguir adelante y pasar a la democracia, en aquel momento y dadas las circunstancias. Un juego de bolillos para no despertar ni molestar a ninguna fiera y llegar a una solución de compromiso. Además se contaba con una monarquía restituida por Franco. Y todo siguió adelante, con el susto de otro golpe de estado el 23F de 1981, con un independentismo "molesto" e ignorado en Cataluña, y el terrorismo independentista vasco de ETA. El franquismo, el fascismo, quedó integrado, no abolido, ni prohibido (a diferencia del nazismo en Alemania). Personas con cargos franquistas quedaron simplemente absorbidas en el nuevo sistema sin revisión, sin criba, sin evaluación de lo hecho durante la dictadura.

Y durante mucho tiempo esa ideología estuvo más o menos disimulada en una aparente normalidad, entre muchísimos otros españoles con otras muchas ideas... Pero veo que cada vez se manifiesta más (política y socialmente).


Y el hecho de que haya manifestaciones ultraderechistas y no pase nada, que el Valle de los Caídos siga existiendo y sea un lugar sagrado y de culto para tantas personas e instituciones, que haya aún una Fundación Francisco Franco... y un largo etcétera que acaba (hasta ahora) con una represión exagerada del PP, apoyada o consentida por muchos otros partidos, por el Rey, y por gran parte de la población española. Hablamos de un partido heredero del franquismo, por muy centrista o centro-derechista que se proclame, y de una represión que recuerda ciertos comportamientos dictatoriales, que se salta la política para usar a jueces y policías para reprimir y evitar... una votación...



Ya tenía claro que estoy a favor de la independencia, el 1 de octubre de 2017 voté, y voté "Sí". Y lo que pasó ese día ya me ha distanciado creo que casi definitivamente del resto de España, no sólo por lo sucedido, sino por la respuesta general de los políticos nacionales (muchos), votados y apoyados por muchos españoles.

Evidentemente, quiero dejar claro que en el resto de España hay muchas excepciones, muchas, a todo lo que he escrito aquí. No pienso que todos los españoles fuera de Cataluña son iguales. Ni mucho menos.

Yo, como catalán que está a favor de la independencia me siento, en general y sobre todo últimamente, bastante aislado, incomprendido y abandonado, no en Cataluña donde me encuentro cómodo con todo el mundo, sino en España y en Europa. Siento que el Gobierno de España se ha olvidado de mí en estos últimos años (excepto para ratificar que como catalán hago cosas).


Y ahora dos vídeos para redondearlo todo:



Y con esto acabo. Estos son momentos sobre los que no podía dejar de escribir. 

A ver qué pasará... Pase lo que pase, algo tendrá que cambiar. Digo yo...



domingo, 9 de abril de 2017

TEATRO: El miracle d'Anne Sullivan


La autobiografía de Hellen Keller "The Story of My Life", publicada en 1903, inspiró un episodio (escrito por William Gibson) de una serie de TV estadounidense emitida en 1957. Ese episodio fue adaptado a la obra de teatro "The Miracle Worker" del mismo autor, estrenada en 1959. Posteriormente, en 1962, se estrenó una película con el mismo título.

Pues bien, fui a ver "El miracle d'Anna Sullivan", dirigida por Empar López, sin conocer la historia. Sólo sabía que trataba sobre una niña sordo-ciega.


Después vi la película de 1962 y casi relacionaba cada escena y cada frase con lo que vi en el teatro. La ambientación podría decir que es prácticamente idéntica (gracias a la escenografía, los materiales, el vestuario y la música, y con la ayuda de la iluminación). Incluso encontré un gran parecido físico entre las actrices que interpretan a Anne Sullivan en la película y en la obra de teatro.


En el pequeño escenario del Teatre del Raval se recrean varios espacios diferentes. Y consiguen realmente que los veas y sientas como diferentes.



La actuación es excelente en todos los actores:
  • Mar Ferrer como Helen Keller (la niña).
  • Míriam Escurriola como Anne Sullivan (la profesora).
  • Jep Barceló como Arthur Keller (el padre).
  • Andrea Portella como Kate (la madre).
  • Rosa Serra como Eva (la tia).
  • Carles García como James Keller (el medio hermano).
  • Màrius Hernández como Amagnos/el Doctor.
  • Tai Feti como Viney (la criada).
Los movimientos, cadencia, expresiones y actitudes de todos los actores y actrices, se corresponden con los de la película de 1962. Y consiguen perfectamente expresar y transmitir cada personaje.


Por supuesto hay que destacar a las dos protagonistas. La interpretación de Helen es extraordinaria. Llegué a preguntarme si realmente era una niña ciega. Incluso entre escena y escena, cuando se bajaban las luces, ¡también se movía como durante la actuación para cambiar de lugar o entrar y salir del escenario! Y la interpretación de Anne Sullivan es impecable, muy dura y muy bien realizada. La actriz se mete en el personaje de lleno, ves cómo lo siente, cómo lo vive.


El teatro normalmente muestra las cosas de una forma más real, por la presencia en vivo y en directo. Pero en esta obra la realidad se mantiene en algunos casos a rajatabla: puedes ver las lágrimas y el sufrimiento de los personajes, y las luchas, bofetadas o jarros de agua a la cara, son de lo más reales (muy buen trabajo de coreografía/combate escénico).

Un gran trabajo en todos los aspectos.

La historia, aunque esté basada en hechos reales sucedidos a finales del siglo XIX, siguen siendo actuales. Podemos sentir la exclusión frente a la sordo-ceguera, la lástima y el darlo por inútil. Vemos el ansia de superación, la tenacidad y generosidad de hacer todo lo posible por generar un aprendizaje que parece imposible, la rabia e impotencia por no poderse comunicar, la soledad...

Una obra que emociona (sobre todo por momentos positivos) y que te puede hacer reflexionar sobre un tema poco conocido como es la sordo-ceguera.

Si no has visto la obra, ni la película, te las recomiendo, animate a transportarte a una situación que quizás no conozcas y a pasar un buen rato de Teatro con mayúscula.

domingo, 12 de marzo de 2017

TEATRO: DIRTY DANCING

Genial. Todo un ESPECTÁCULO (sí, en mayúsculas).

Aunque se suele clasificar como un musical, en realidad es muy poco musical. Hay mucha música, pero es más teatro que musical. De hecho, los protagonistas no cantan (como sucede en la peli), se centran en actuar (justillo, no es el punto fuerte...) y en bailar (mucho y muy bien).

Por supuesto, es una versión teatral de la conocida película "Dirty Dancing" con Jennifer Grey como Frances "Baby" Houseman y Patrick Swayze como Johnny Castle.

Una película estrenada en 1988 en España, una historia que trata temas totalmente vigentes: las diferencias sociales, el aborto, el ser uno mismo, la honestidad, los prejuicios, la liberación de la mujer (aún actual), la integridad, la justicia... y, cómo no, el amor.


En este caso los protagonistas están interpretados por Amanda Digón y Christian Sánchez. En ambos casos desarrollan unos personajes ya muy conocidos, lo que no es nada fácil. Y los dos consiguen que identifiques a los actores de la película original, tanto por el aspecto (el peinado y la ropa ayudan mucho, claro) como por los movimientos y la actitud. Además de bailar fantásticamente.


Una "pega" es que los diálogos eran un pelín acelerados. Algunas pausas y un poco menos de velocidad habría dado más naturalidad a los diálogos.

La actuación, en general, es flojilla, ya que recitaban más que interpretar. La velocidad tampoco ayudaba...

La escenografía y puesta en escena, estupenda. Un trabajo de producción muy bueno. Con unos cambios de "escenario" muy currados. A destacar la escena en el lago, que está muy muy conseguida, realizada de una forma muy original y realista. Y un final apoteósico, que te levanta del asiento.

Viendo esta obra, revives paso a paso la película, con sus sentimientos, personajes, emociones, diálogos. Quizás incluso más intensamente por la realidad y presencia de la actuación en teatro.

Hay algunos puntos clave, de esos a los que todo el mundo reacciona o incluso espera. Uno de ellos es la escena en el lago que, como ya he comentado, es de uau, excepcional. OJO - en el resto del párrafo desvelo algo que quizás mejor que no leas para que sea más sorpresa. Además, está el momento en el que el buenorro de Johnny Castle/Christian Sánchez enseña el culo (como hace Patrick Swayze en la peli, pero recreándose un poco para disfrute de los asistentes). También está el momento en el que Johnny entra por el pasillo de platea hacia el escenario. El momento final de la actuación de Johnny y "Baby" con "(I've Had) The Time of My Life". Y, por supuesto, el momento del famoso salto del ángel, tan esperado y emocionante.

Además, muy acertadamente se introduce el contacto con el público, explicito implícito. Y el implícito a veces incluso te hace sentir que estás en el hotel Kellerman's, sentado en una mesa entre los demás personajes.
 

Divertido, espectacular, emocionante, para pasar un muy buen rato disfrutando de actuación, escenografía, música y baile, que ponen sobre la mesa ciertos valores. ¿Qué más se puede pedir?

domingo, 12 de febrero de 2017

LA LA LAND (VOS)

Muy buena, innovadora y refrescante.

Más que un musical (que lo es), me ha parecido un homenaje a los antiguos musicales, con referencias a "Cantando bajo la lluvia", "West Side Story", "Un americano en París" o "Grease", por ejemplo. Por supuesto hay partes cantadas, pero tampoco tantas, y algunas son bailadas sobre una melodía instrumental. En todo caso es una versión más moderna de los musicales.


Bueno, antes me detengo un poco en el título. Como sabemos, "land" es "tierra", así que lo primero que podemos pensar es que se trata de "la tierra o el país del la, la", y como es un musical, pues eso: "la tierra de la música", o algo similar. Bien. Pero la cosa tiene más miga.

En inglés, "estar o vivir en la-la land" significa "pensar que cosas que son completamente imposibles pueden pasar, más que entender cómo son realmente" (Cambridge Dictionary), o "estar en un estado mental de ensueño y euforia, fuera de la dura realidad de la vida, o estado mental de alguien que no es consciente de lo que pasa en la realidad" (Merriam-Webster).

O sea, "estar en babia" o "estar en las nubes".

"La la land" es, pues, un lugar imaginario, de fantasía, donde te pierdes cuando piensas en un mundo ideal, o en tu vida ideal, donde están los sueños...

Además, "LA" es la abreviación de Los Ángeles, que es donde se desarrolla la historia de la peli. Y "LA-LA Land" también se usa como apodo de Los Ángeles o específicamente de Hollywood (Oxford), seguramente haciendo referencia al sueño de ser estrellas que tienen muchas de las personas que están en Los Ángeles.

Bien. Pues el juego de palabras del título en realidad ya nos está introduciendo en lo que va a ser la peli.

Empezamos con una canción que establece un tono de alegría, diversión, energía, felicidad... Tuve ganas de levantarme y ponerme a bailar. ¡Vaya inicio! Y al final casi aplaudo, como si toda esa gente hubiera estado realmente allí delante.

Y claro, un inicio así, establece ciertas expectativas...


Tras esa explosión de energía de la canción inicial, la primera parte de la peli baja el nivel.

Aunque no está mal, resulta una historia un poco típica, con una buena actuación, con la atmósfera y colores que te llevan a los antiguos musicales... Bien, correcta. Pero sin más. Un poco típica, un poco monótona, hasta un poco pastelosa...

Te vas metiendo en la historia y piensas que es la historia de amor de siempre, y que no parece que vaya a dar mucho más de sí. 

Aunque aparecen los sueños de cada protagonista, y sus intentos de conseguirlos, el hilo parece centrarse más en la relación entre ellos.

Eso sí, ya en esa primera parte se plantea una gran disyuntiva: elegir el sueño de tu vida (en este caso profesional-artístico) o elegir el amor. ¡Vaya dilema!

Cómo no, los protas apuestan por el amor (en una típica romántica historia de amor, ¿qué podemos esperar?...).

Peeeeero... llegamos a un punto de inflexión.

¡¡¡OJO!!! A partir de ahora, aunque no desvelo los hechos, sí que hablo de lo que sugiere la peli. Así que, si no la has visto, mejor que te lo saltes hasta la frase en NEGRITA Y SUBRAYADA para mantener la sorpresa...

Lo que pasa es que la peli ha empezado con un lado del dilema: el del amor.


Y la segunda parte te baja de las nubes amorosas, pasándose al otro lado del dilema: el del sueño de tu vida.

Y la cuestión que nos plantea la peli es que sacrificar tus sueños por alcanzar el amor, no funciona, no va a darte la felicidad (esa que ansiamos y con la que empezamos la peli).

Los protas tienen a su amor, pero les falta ese sueño, esa pasión, lo que les hace vibrar. Y en este caso sacrifican el amor por perseguir sus sueños.

Y ahí empieza la tercera y última parte, con otro punto de inflexión. 

¡¡¡OJO!!! Si has decidido seguir leyendo sin haber visto la peli, ahora viene un verdadero spoiler. ¿Seguro que no quieres saltártelo?

En esta tercera parte es donde la peli te hace pensar más en las dos opciones del dilema y se plantea claramente el mensaje. Bueno, en realidad me parecen dos mensajes:
  1. Sigue tus pasos y alcanza tus sueños, a pesar de que tengas que sacrificar cosas importantes (como el amor). Si algo te apasiona, ves a por ello.
  2. Puede ser que no tengas que sacrificar el amor por alcanzar tus sueños.

Hemos visto las dos opciones, amor o sueños, y ahora, de una forma casi más real que lo visto en las otras dos partes (en forma de recuerdos, grabaciones del pasado, como algo que realmente hubiera pasado), se nos presenta otra posibilidad, otra opción más: vemos lo que habría podido pasar si los personajes no hubieran dado por supuesto que había que elegir entre el amor y los sueños.

Muchas veces asumimos que no se puede tener todo, que hay que elegir. Y es posible que a veces no sea necesario renunciar a algunas cosas para conseguir otras. Pero en cualquier caso, hay que priorizar y caminar hacia tus sueños.

En resumen:
  • La canción inicial es un prólogo que da el tono, el objetivo: euforia, felicidad.
  • La primera parte consiste en conocer a alguien especial, enamorarse, encontrar el amor, dejar por ese amor los sueños en segundo plano, aunque los sueños siguen ahí requiriendo ser cumplidos.
  • La segunda parte consiste en elegir el camino que conduce a realizar los sueños que has querido y seguido siempre, conseguir que esos sueños se hagan realidad, renunciando al amor por alcanzarlos.
  • La tercera parte plantea la duda de si es necesario abandonar el amor por alcanzar los sueños, y presenta la opción de poder conseguir los sueños y mantener el amor, sin necesidad de renunciar a ninguno de los dos.
  • Al final lo importante es haber tomado decisiones, tener un objetivo, seguir un camino, realizar los sueños que te apasionan, llenan y satisfacen.
  • Y todo acompañado con música y canciones (cantadas y/o bailadas) que subrayan lo que se siente al pasar por cada momento.
El final es inesperado, y muy bien hecho, técnica y argumentalmente. Desde un punto de vista muy romántico, es un final triste. ¡Qué pena que consigan sus sueños y no lo hagan juntos! (yo habría llorado a moco tendido si hubiese visto la peli en casa solo). Pero cada uno ha seguido sus pasos, según sus prioridades. ¡Y así es la vida!

En ese final, cuando se encuentran y a ella se le pasa por la cabeza lo que habría podido pasar si hubieran continuado juntos, parece que uno de los dos va a dar un paso hacia el otro, que se reencontraránque retomarán de alguna forma su historia de amor (ahora ya realizando sus sueños). Pero no. La película te baja de esa "la-la land" y te pone los pies en la realidad, mostrándote (casi como con un bofetón) que la vida sigue según las elecciones que hemos hecho, con cierta puntual melancolía de lo que hubiera podido ser, pero con la satisfacción de hacer lo que te apasiona.

Aunque yo pienso que al final queda un resquicio de duda sobre si realmente se consigue a la satisfacción y felicidad al cumplir los sueños habiendo renunciado al amor.

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La cuestión no es que sin amor no se pueda ser feliz, o que sin cumplir tus sueños no se pueda ser feliz. Sino que renunciar a algo que quieres por conseguir otra cosa (sea sueños o amor), quizás no sea el camino, quizás no sea necesario, y quizás esa renuncia no nos lleve a ser felices. Quizás.

Pero lo principal es que cada uno tiene sus prioridades, sus sueños, y hace sus elecciones, independientemente de lo que podría haber pasado.

Los dos actores coprotagonistas, Ryan Gosling y Emma Stone, realizan una estupenda interpretación, realista y verosímil. Los dos actores encajan perfectamente, sin sobresalir ni taparse el uno al otro. Son dos personajes normales, con sus problemas, con sus inseguridades, con sus talentos, con sus necesidades, con sus manías, con su humor, con sus sueños... Y plasman perfectamente el proceso de enamorarse y la vida en pareja, como en la vida mismaHay escenas entre ellos que son totalmente cotidianas y factibles en cualquier pareja. Y te hacen querer que les vaya bien.

La escenografía, la imagen, y el color, todo muy bien conseguido, te meten en esa atmósfera de los musicales tradicionales. Y sin embargo es tan realista que a pesar de todo se siente muy actual. Los planos la hacen muy teatral, como si estuvieras viendo a los actores y las coreografías allí delante.

Y la música, muy buena, tanto por las melodías, como por las voces. La canción principal, "City of stars", se convierte en hilo conductor, en el alma de la historia. Los cantantes no son extraordinarios, lo que creo que ayuda a que las canciones no sobresalgan por encima de la propia historia. Es decir, no se trata de un musical donde lo guay es la banda sonora y la historia es casi una excusa para disfrutar de las canciones. Sino que las canciones, las melodías, los bailes, son más bien una forma de escenificar los sentimientos que brotan durante la historia, sin distraerte del argumento, sino complementándolo.

Todo, canciones, protagonistas, escenografía, se aglutina para contar esa historia, sin destacar más una cosa que la otra.

Bueno, y tras ver la peli, si no te gusta el jazz, tal vez empiece a gustarte.

Total, que me parece un planteamiento muy original y diferente, tanto en el concepto como en la realización. Y, tal como a mí me gusta, da qué pensar, en este caso sobre tu propia vida.


La peli es una incitación a tener sueños y seguirlos, y tener pasión por ellos. Aunque haya que renunciar a lo que no permite llegar a esos sueños. Quizás no haya que renunciar a todo, pero al final lo que importa es hacer las elecciones en la vida, y seguir adelante.

Es una peli romántica, graciosa, realista, con cierto toque dramático, y muy original. En todo caso, no esperes un típico musical o un musical 100% musical, y ten paciencia durante una primera parte con esa historia un poco más típica y tópica (aunque no llega a ser aburrida).

La recomiendo sin duda.