Mostrando entradas con la etiqueta catalán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta catalán. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Sí o no? La respuesta.

Sí, vuelvo a hablar del tema Catalunya-España... Y sospecho que no será la última vez.


Ya tenemos pregunta sobre la independencia de Catalunya. Y aunque lo que plantea es si se quiere "independencia sí o no", la realidad es que estamos un paso antes, defendiendo si "consulta sí o no".

Y no sé si es cuestión de miedo, o cuestión de autoridad, pero los defensores del "no" (no a la independencia, y no a la consulta, que creo que son los mismos que defienden el no a la independencia) parecen no contemplar la posibilidad de que en una consulta (del tipo que sea) resulte que una mayoría de catalanes voten en contra de la independencia.

Supongamos que la negativa fuese por una simple cuestión de autoridad... "no se consulta porque no está previsto que tú consultes sin mi consentimiento, y como mando yo, no voy a darte ese poder". Eso estaría muy feo en democracia...


Una variación sería que fuera una negativa porque sí, por llevar la contraria, sin argumentos, sin alternativas (vamos, lo que ha estado haciendo el PP, y en particular el Sr. Rajoy, en todo su último periodo en oposición, y que se empeñan en seguir haciendo). Pero eso no sería propio de buenos políticos...


Así que vamos al otro supuesto: el miedo. Miedo a que realmente salga una mayoría que sí quiere la independencia (con sus consecuencias para España, a nivel ideológico como la ruptura de la unidad de España, o económico como la pérdida de uno de los motores más importantes y que más aportan a España). Y supongamos que es ese miedo el que provoca la posición extrema en contra. Vale. Pero si se piensa que una amplia mayoría de catalanes, de personas que viven y trabajan en Catalunya (que no se trata únicamente de los políticos catalanes), votarían a favor de la independencia... ¿no sería más lógico, constructivo y eficaz plantearse qué está pasando, en vez de decir no a todo?, ¿no es una postura sin ninguna visión, una actitud bastante apolítica, negarse en redondo a todo e ignorar la realidad? 

Simplificándolo un poco: si a mí, siendo líder de un equipo, unos miembros de mi equipo, de los que rinden mejor, me manifiestan que se quieren ir y formar su propia empresa, lo último que se me ocurriría hacer es decirles: "no, no os lo voy a permitir, y no lo podéis hacer, porque hay un contrato y queriéndoos ir lo que haréis es partir la unidad del equipo, y no hay nada más que hablar". Así lo que conseguiría es que tengan aún más ganas de marcharse, e incluso probablemente haría que más miembros del equipo quisieran irse.

Lo que yo haría sería, primero, hablar con ellos, entender sus motivos, y luego buscar alternativas, negociar algo que les convenza para quedarse, y buscar excepciones con Recursos Humanos si es necesario: más vacaciones, subida de sueldo, bonos de retención de personal, flexibilidad horaria, bonos de comida, contrato indefinido si no lo tienen... O como mínimo saber qué estarían dispuestos a recibir para quedarse, considerar hasta dónde puedo llegar yo, ver si es algo que se les puede dar más adelante al menos... vamos, lo que es negociar. Y si después de todo no es posible llegar a un acuerdo, pues tampoco me conviene tener en mi equipo a unas personas desmotivadas que sólo están pensando en marcharse. Mejor las dejo ir, y con el menor mal rollo posible (nunca se sabe a quién te vas a encontrar cuándo y dónde, o a quién vas a necesitar en algún momento), ya que en realidad es su derecho.

Pero mi lógica debe ser poco lógica. O quizás hay algo más detrás, que no tengo en cuenta en mi razonamiento. ¿Intereses de algún tipo? ¿Incapacidad personal o política de algún tipo?


No sé... pero lo que sí sé es que ante una amplia postura social y política (primero social), que pide de forma pacífica un derecho democrático (votar), lo único que se está haciendo desde el partido en el Gobierno es decir que no, que no y que no. No a la independencia y no a votar. Ni se puede, ni se quiere hacer nada al respecto... 

Y efectivamente no se está haciendo nada, absolutamente nada, para primero entender esa postura, y segundo buscar maneras para que la gente que se quiere independizar cambie de opinión, o al menos se reduzca el número de personas. Hacer propuestas, dar opciones, buscar alternativas, negociar. Nada.


Algunos de los argumentos que se oyen contra la consulta y contra la independencia: que si no es constitucional (se podría comparar a la Iglesia defendiendo la Biblia, palabra de Dios, a capa y espada) y por tanto es ilegal; que si fomenta la división entre los catalanes; que si sería un desastre para Catalunya (entre otras cosas, porque quedaría fuera de la Unión Europea); que si es competencia de todos los españoles y no algo que tengan que decidir sólo los catalanes...

Vamos a ver... Para empezar, lo que se está pidiendo ahora mismo es simplemente saber cuántos catalanes quieren una Catalunya independiente y cuántos no. Lo que se haga una vez sabido, ya es un paso más allá, una discusión más allá, una negociación más allá. Me parece bastante ridículo (y nada democrático) negarse en redondo a una consulta en estas circunstancias.

La Constitución. Vale. En principio creo que lo que dice la Constitución es que para que una Comunidad Autónoma haga un Referéndum se lo tiene que permitir el Estado, o sea el Gobierno. Es decir... que la Constitución es una mera excusa para no decir sencillamente que al Gobierno no le da la gana. En todo caso, si realmente fuera un problema de la Constitución, ¿por qué no plantearse abrir un debate y considerar cambiar algo?, ¿cuál es el problema? Al menos considerarlo... Y no hablo ahora de cambiar la Constitución para que la independencia sea legal, sino simplemente para que se pueda hacer un Referéndum con valor político. Vale que la Constitución pide unos procedimientos concretos, pero es que además no se quiere facilitar nada. Se supone que las leyes (la Constitución incluida) están para regular la democracia y la realidad del momento, digo yo.

Lo de que fomenta la división entre los catalanes me hace mucha gracia (o pena, no sé exactamente...). Cuando al menos un par de millones de catalanes (que además no son únicamente los que tienen más de 3 generaciones de catalanes) se han manifestado repetidamente a favor de decidir su futuro o de ser independientes, y cuando en las votaciones autonómicas la gran mayoría a votado a partidos a favor de la independencia o al menos de la consulta... es bastante demagógico decir que caminar hacia la independencia separa a los catalanes: si eso los separa, ¿no los separa de la misma manera el caminar hacia quedarse como estamos? El hecho es que unos quieren ser independientes y otros no. Esa es la realidad. Lo ha sido desde hace muchos años. Y dentro de Catalunya, entre los catalanes (inmigrantes o no), creo que nunca ha habido grandes problemas al respecto (los problemas más grandes se crean, o se inventan, fuera de Catalunya). Se trata de saber cuántos quieren una cosa y cuántos la otra, y actuar en consecuencia. Estoy de acuerdo en que cuando se habla de independencia hay que tener en cuenta a los que no se quieren separar. Pero también, cuando se habla de mantenernos en España, hay que tener en cuenta a los que sí se quieren separar. Lo que es necesario saber es cuál es la mayoría y en qué grado.


Lo de que no estaríamos en la Unión Europea, es un poco como lo de la Constitución... en principio (yo personalmente creo que si llega el caso entonces veríamos realmente lo que dice Europa) cumplimos lo necesario para estar en la Unión Europea, y probablemente se trataría de salir, pedir el ingreso, ser aceptado por todos los países, y entrar. Y claro, si España no lo acepta, pues no estaríamos en la Unión Europea. Aunque también se dice que quizás España también tendría que salir... Y además, igual no es tan malo salir de la Unión Europea. En todo caso no creo que a Europa le interese que una Catalunya independiente no esté en la Unión, y seguramente habrían acuerdos en el peor de los casos.

Y en cuanto a que el futuro de los catalanes lo tienen que decidir todos los españoles... en fin... ya lo comenté en otra entrada, pero a mí me parece muy básico que los catalanes, o quien sea, tienen el derecho de decir lo que ellos quieren que sea su propio futuro. Otra cosa es que se les deje hacerlo o no, en qué condiciones, y que se dificulte o se facilite en un grado u otro. Pero que Galicia, el País Vasco, Extremadura o Murcia, por ejemplo, tengan que votar qué les parece la independencia de Catalunya, me parece tan descabellado como que Finlandia, Bulgaria, Francia o Malta tengan algo que decir en el caso supuesto de que España quisiera irse de la Unión Europea. Dicho esto... vale, si no hay más remedio, pues que hagan entonces un Referéndum con la participación de toda España; al menos así ya sabríamos cuántos catalanes quieren una cosa u otra, aparte de saber qué piensan en las demás Comunidades Autónomas.


Cuando hablamos de mucha gente... pero mucha... millón y medio o dos millones de personas que pacíficamente se han manifestado repetidamente (más los que no se hayan manifestado pero estén de acuerdo con los manifestantes, que algunos más habrá), expresando que quiere marcharse, o al menos que se pregunte quién quiere marcharse... quizás sea suficiente para darse cuenta de que hay un problema que solucionar, de una forma o de otra, pero por las buenas. Y no querer saber cuántos quieren marcharse es querer ignorar el problema.

Si no hay mayoría, se acabó el tema (al menos el de la independencia, por ahora). Y si hay mayoría, pues o los dejas marchar, o los convences para que se queden y que además se queden con ciertas ganas. Porque, para estar peleados, mejor divorciarse, ¿no? Lo complicado es gestionar un resultado de alrededor del 50%, pero ni me atrevo a elucubrar qué se podría hacer en esa situación... 


En todo caso, los políticos y los no políticos de fuera de Catalunya no deberían estar tan ocupados con la pregunta, sino con la respuesta. El problema o la preocupación no debería estar en la pregunta, en qué se pregunta, cómo y cuándo, sino que lo importante debería ser qué se responde y sobre todo qué se hace con la respuesta, sea cual sea, por una parte y por la otra.


Si en casi 40 años de democracia y autonomías no hemos logrado que esto funcione bien, y de hecho cada vez funciona peor, pues quizás ya va siendo hora de cambiar algo. En este país (y me refiero a España), en vez de educar los valores de la diferencia, la riqueza de tener diferentes culturas y lenguas, que además hay muchas y muy variadas, en vez de potenciar el respeto y el entendimiento de todas las comunidades... en vez de eso, por los intereses o ideologías que sea, se ha permitido e incluso provocado la crítica exagerada y el roce con culturas diferentes dentro de España, ignorando las diferencias, las identidades, las relaciones.

Y no se trata simplemente de decir que unidos todo va mejor, que juntos hemos salido y saldremos de los problemas, y blablablablabla. Vamos, lo que se limitan a hacer el PP y la Corona (y creo que las buenas intenciones del Rey son genuinas, aunque sin más trascendencia), entre otros. Se trata de hacer algo para unirnos y mantenernos unidos, y que eso funcione bien para todas las partes.




Por otra parte, independizarse no tiene por qué significar no colaborar, no tener acuerdos comerciales, etc. Y en cuanto a separar familias... vamos... si yo tengo familia en Madrid o en Extremadura, que yo tenga otra nacionalidad no tiene necesariamente que significar ningún cambio en la práctica. Cuando estuve viviendo en Holanda, mi relación con mi familia no creo que fuera muy diferente a si hubiera estado viviendo en Cádiz, por ejemplo.

Total, que los argumentos (por llamarlos de alguna manera) lanzados hasta ahora por los anti-independentistas, no me convencen nada... más bien me hacen ser más independentista. Y aún me convencen menos los argumentos anti-consulta. En todo caso, definitivamente, la realidad española sí que me convence bastante para estar a favor de la independencia (y sin necesidad de pasiones ancestrales, sino llanamente por no gustarme nada lo que veo y vivo, y querer algo diferente). Lo de mejor solos que mal acompañados... Algunas cosas irían mejor. Otras peor (temporalmente, creo). Otras igual de bien o de mal. Pero como mínimo sería una buena oportunidad de reformularse, de reorganizarse, de casi empezar de cero y construir desde ahí algo con más substancia que lo que tenemos ahora, a todos los niveles.


De hecho, la terrorífica imagen que se nos da por parte de algunos del supuesto desastre para Catalunya si fuera independiente, no cuela. Cuando alguien me quiere convencer de lo malo, muy malo, horrible, que es algo (y encima sin demostrarlo), más bien creo que esconde algo, que tiene un interés para ello, y lo que dice pierde toda mi credibilidad. Lo mismo pasa cuando se me dice que absolutamente todo es bueno, claro. Mejor tener una opinión más objetiva:


- Entrevista a Jonathan Tepper en el programa Singulars de TV3:


- Documental en ingles sobre la relación de Catalunya con España ("Spanish Secret Conflict"):



Por cierto, la opción de Federación/Confederación, me parece muy bonita (de hecho es la que siempre he preferido), pero depende totalmente de los que no quieren cambiar nada, así que intentar dirigirse a esa opción unilateralmente es bastante inútil.

Y acabo dejando este enlace a una página, que hace una serie de reflexiones que en mi opinión tienen mucho sentido, y el enlace a la entrevista a Artur Mas tras pactar la pregunta.

En fin... que sea lo que la gran mayoría de la gente quiera...

jueves, 13 de diciembre de 2012

Visc a Catalunya!


No hay quien los entienda. A los políticos, digo. En general, pero en concreto me refiero a los políticos del PP que ahora están en el Gobierno de España. Cuando la cosa está tan candente con el independentismo de Catalunya, van y sacan una propuesta de reforma educativa que crea gran polémica y remueve pasiones.

Y eso no mucho después de que el ministro correspondiente (el Sr. Wert) dijese en el Parlamento: "nuestro interés es españolizar a los alumnos catalanes y que se sientan tan orgullosos de ser españoles como de ser catalanes, y que tengan la capacidad de tener una vivencia equilibrada de esas dos identidades porque las dos les enriquecen y las dos les fortalecen"... ¡Ole!


Cómo me gusta que el bueno y generoso Gobierno Central piense tanto en mí y por mí, y de paso por todos los catalanes, y se esfuerce tanto en enriquecernos haciendo por todos los medios que nos sintamos orgullosos de ser españoles. Como en el despotismo ilustrado: "todo para el pueblo, pero sin el pueblo".

Para que yo me sienta orgulloso de España y de ser español (por cierto, la palabra orgullo proviene del catalán orgull), no hay que españolizarme, sino hacer del país, de sus valores, de su cultura, de sus instituciones, de su política, de sus políticos, de su nivel de educación, de su calidad en sanidad, de sus fuerzas de seguridad, de sus Comunidades Autónomas y la relación con y entre ellas, de sus leyes, de su gente... hacer de todo ello algo que me provoque ese sentimiento de orgullo.


No sé si la derecha española (políticos, medios y ciudadanos de a pie) no se da cuenta de que con los ataques, insultos y mentiras, con el fomento del odio hacia Catalunya y los catalanes (a todos, en el mismo saco), favorecen que el pueblo catalán (que es el que al final contará, más que los políticos catalanes) no quiera ser ni se sienta parte de esa unidad. O no se dan cuenta, o tal vez no les importe facilitar que cada vez más catalanes quieran ser independientes de España.


Y quizás a los políticos no les importe porque fomentando el ataque hacia unos (pocos, los catalanes), probablemente pretenden conseguir la amistad (o sea, los votos) de otros (muchos, el resto). Y lo malo es que lo consiguen en gran medida, sea por incultura, por ingenuidad, por mala leche...


¿Pero por qué el Gobierno hace esta propuesta de reforma educacional precisamente ahora? ¿Para demostrar su poder? ¿Para controlar a unos catalanes que se les van de las manos? ¿Para conseguir que Catalunya se niegue a aplicar una nueva ley de educación y así tener una excusa para tomar represalias?

Si el resto de España quiere evitar la secesión de Catalunya, debería hacerlo con diálogo, comprensión, atendiendo las reclamaciones (y no digo cumpliéndolas, sino al menos escuchándolas y analizándolas), proporcionando una convivencia aceptable por ambas partes (al menos viendo posibilidades, como el federalismo, se me ocurre...), no con insultos, ataques, y mal rollo.



El independentismo tiene también un componente más práctico: la falta de apoyo e inversión... ¿Por qué hay falta de inversión en carreteras en Catalunya? ¿Por qué no ha llegado aún el AVE de Barcelona a Francia, pero se ha hecho un tramo suelto en Galicia? ¿Por qué se han puesto trabas al Corredor Mediterráneo, y se ha intentado renegociar con Europa un Corredor Central por Aragón? ¿Por qué no llega el tren al puerto de Barcelona como se preveía? ¿Quizás para no tener que depender de una Comunidad Autónoma que se ve como una amenaza, y que quizás un día se separe? ¿No es cierto que ayudando a Catalunya se ayuda a toda España (además de mantenernos contentos) y que facilitar el transporte y la comunicación de Catalunya con el resto de Europa y el Mundo, es facilitar la exportación de productos españoles y que se invierta y se gaste en Catalunya, lo que al final significa inversión y aportación en España? Como me han dicho alguna vez "cuando más se les dé, más fuertes se harán y más usarán los medios a su alcance para separarse de España". Muy bien...

La cantidad de odio hacia Catalunya que se oye en radio o televisión y se lee en prensa o Internet es escalofriante. Sólo hace falta navegar un poco por Internet buscando "catalán" combinado con cualquier insulto y en multitud de foros y diarios digitales se encuentran todo tipo de desprecios. Se podría argumentar que son cuatro extremistas, pero el hecho es que hay ataques de periodistas, de políticos, de gente de la calle...: tacaños, secos, victimistas, pedantes, usureros, avaros, tristes, quejicas, miserables, insolidarios, ladrones, nacionalistas nazis, mal educados, antipáticos, pedigüeños, traidores, con complejo de superioridad, que sólo se miran el ombligo, desleales... además de los específicos catalufo, polaco, catalino o fenicio... En fin... todo muy agradable y conciliador...

Catalufo supongo que viene de catalán + pitufo, por la barretina. La primera vez que oí que me llamaban fenicio por ser catalán (y eso que los fenicios se asentaron principalmente en el sur de la Península) tuve que preguntar si eso era bueno o malo... y parece ser que nos llaman así por comerciantes y avaros. En cuanto al término despectivo polaco, yo de pequeño pensaba que se nos llamaba así porque no nos entendían (como se habría podido decir búlgaro, noruego o turco), pero resulta que hay varias hipótesis de su origen. Quizás la más extendida sea que su origen está en el paralelismo entre la ocupación de Catalunya por las tropas franquistas durante la Guerra Civil Española en febrero de 1939 y la invasión de Polonia por la Alemania nazi en septiembre de 1939; es decir, que en origen la palabra de marras tendría el significado de "invadido y subyugado". Otra sitúa el origen durante la Guerra de Sucesión a la Corona de España, donde en el bando a favor de Carlos de Austria (donde estaban los catalanes), había un batallón de mercenarios polacos, quedando como insulto para denominar a los catalanes.



Y resulta que esa antipatía crónica y congénita se dirige específicamente contra los catalanes, ni siquiera en tanta medida contra los vascos, y ya no digamos contra los murcianos, asturianos, riojanos o extremeños. Y sí, también se dicen barbaridades por parte de catalanes hacia los españoles o hacia los madrileños. Es un sistema que se retroalimenta constantemente. La diferencia es que el nacionalismo español quiere obligar a Catalunya a quedarse (incluso algunos sectores insinúan que por la fuerza armada), de paso dificultándole las cosas y creando mal ambiente, supuestamente en aras de la unidad, mientras que el nacionalismo independentista catalán solamente pretende que dejen a Catalunya segregarse y gestionarse por sí misma. En realidad, una parte de los anticatalanistas dicen que nos separemos de una vez y así poder perdernos de vista, y otra parte se queja de que los catalanes se quieran separar y no se solidaricen con el resto. ¡¿En qué quedamos?! En todo caso, para unos y otros somos unos desleales. Por suerte también se pueden oír y leer comentarios de apoyo.

En su día Catalunya (en realidad el Condado de Barcelona, con los condados anexos de la antigua Marca Hispánica ya independizada de facto de los francos, más la "Catalunya Nova" reconquistada) se unió al Reino de Aragón (manteniendo cada territorio sus leyes, costumbres e instituciones), luego la Corona de Aragón se unió a la Corona de Castilla, se echó a los moros, al final se juntaron todos los Reinos de la Península, se separó Portugal, en 1714 se abolió la autonomía de Catalunya, se conquistaron y se perdieron colonias, se cedieron algunos territorios a Francia y otros al Reino Unido, se mantuvieron las Canarias, las Baleares, Ceuta y Melilla, y quedó la España actual como estado compuesto por Comunidades Autónomas. Total, que si después de tantos años de matrimonio (desavenido), una parte quiere divorciarse, quizás habría que planteárselo, o al menos ver por qué, y cómo solucionar los problemas de una forma u otra.

Algunos se quejan de que Catalunya quiera separarse en plena crisis, "como ratas que abandonan el barco que se hunde"... pues sí, se llama supervivencia (algunos se empeñan en llamarlo traición). Si estás en un barco (se hunda o no) que te debe un dinero prometido (que no robado) y te dice que esperes sentado; donde la tripulación, incluido el capitán, y gran parte de los pasajeros te menosprecian o te insultan (desde los insultos antes mencionados, hasta cosas como "muerte a todos los catalanes hijos de puta"), y cuando pagas tu parte del fondo común pero al repartir no se te da casi ningún beneficio, dificultando tu desarrollo... Con ese panorama, a mí no me apetece quedarme en ese barco, la verdad.

Ya hice algunos comentarios sobre el tema en otra entrada hace tiempo, pero la cosa da de sí... sobre todo con los últimos acontecimientos. Diría que desde el follón con el Estatut el asunto del independentismo cada vez ha cobrado más peso, no únicamente entre los políticos sino también entre la población catalana. 

Los independentistas más radicales ya no son una minoría como lo ha sido hasta hace no muchos años. Y la negativa de Mariano Rajoy sobre el pacto fiscal propuesto por Artur Mas, la masiva manifestación con carácter independentista del pasado 11 de septiembre, y los resultados de las elecciones anticipadas y pseudoplebiscitarias del pasado 25 de noviembre, además de muchos comentarios oídos a raíz de todos estos sucesos, han sido catalizadores que han acelerado el proceso, que nadie sabe adónde nos va a llevar, ni cómo, ni cuándo.

Yo siempre he pensado que el tema catalán no tiene solución dentro de España. Después de 35 años de democracia en España, Catalunya y los catalanes siguen siendo un problema. Su idioma, su cultura, su carácter, sus costumbres, su nivel económico, su política, sus aspiraciones... todo lo que sea catalán es susceptible de ser criticado e insultado por unos o por otros (por suerte no por todos).

Parece que desde muchas posturas el enriquecimiento que da la convivencia de lenguas, culturas y tradiciones, en la práctica sólo cuenta para lo español en Catalunya, no para lo catalán (o vasco, o gallego, o andaluz) en el resto de España. El único nacionalismo bueno y aceptable es el nacionalismo español. Los demás, como que molestan...


Catalunya ha sido una tierra de paso, con lo que ha interactuado e interactúa con otros pueblos, otras lenguas, otras culturas, sin grandes problemas. ¿Por qué gran cantidad de inmigrantes del resto de España se han quedado aquí, repartidos por el territorio catalán? Y no sólo en tiempos de vacas flacas, cuando hay que aguantar lo que sea. Incluso muchos se sienten catalanes.


La famosa e inteligente frase de Josep Tarradellas, dirigiéndose al pueblo como Presidente de la Generalitat de Catalunya tras del exilio durante la Guerra Civil Española, "Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!" ("Ciudadanos de Catalunya, ¡ya estoy aquí!"), es un gran símbolo de cómo aquí se considera catalán a "toda persona que vive y trabaja en Catalunya y quien quiere serlo. Es decir, la condición de catalán no viene dada por el pasado o por la sangre, sino por el presente y el futuro, por la propia decisión y por el vivir en común." (en palabras de Jordi Pujol). Y claro, también hay muchos catalanes de nacimiento y de espíritu, que viven y trabajan en otras partes del mundo y que evidentemente son tan catalanes como el resto.


Yo me siento español (lo soy) y me siento catalán (también lo soy), pero de hecho no me siento orgulloso ni de ser español, ni de ser catalán. En todo caso cada vez me siento menos español y menos identificado con gran parte de la cultura, la sociedad y la forma de hacer españolas. Evidentemente gran parte de la culpa es de los políticos. Pero al fin y al cabo es la población española quien pone a un político u otro en el Gobierno. Y, como dice el chiste ("¿qué crees que es peor: la ignorancia o la indiferencia?..."), hay una gran parte de la población española que, respecto a la política de este país (y también otras cosas), ni lo sabe ni le importa, y lo malo es que aún así, votan lo primero que les pasa por la cabeza, a ciegas ("éste no me gusta, lo ha hecho todo muy mal... y hay otro partido grande... pues lo voto", tenga el programa, la ideología o el contenido que tenga). Cada vez siento más vergüenza (posiblemente es en realidad un sentimiento de vergüenza ajena) de este país y claro, por extensión, de ser español.


Manifestación 11 SEP 2012
Cuando un partido político como CiU y políticos como Jordi Pujol o Artur Mas (que siempre han sido nacionalistas pero no separatistas, y que desde origen han apoyado y defendido el estado de las autonomías) ven la independencia no sólo como una opción válida, sino como la opción por la que apuestan; cuando millón y medio de personas sale a la calle un 11 de septiembre en una manifestación a favor de la soberanía del pueblo catalán; cuando en las últimas elecciones votó prácticamente el 70% de la población catalana, batiendo récords, y el resultado es que (a pesar de que se haya reforzado algo a los partidos antiindependentistas, y a pesar del castigo a CiU por los recortes) un 64% de los escaños corresponde a partidos que como mínimo consideran la independencia como opción; cuando la opción federalista ha tenido poco apoyo en las urnas...; cuando todo eso pasa, es que desde el resto de España las cosas se están haciendo muy mal.

Por supuesto España y los españoles tienen muchas cosas buenas. Muchas. Pero cada vez creo que no llegan a compensar a las malas: fraude, corrupción, incultura, falta de criterio, irresponsabilidad, falta de previsión, deshonestidad, aprovecharse de todo y de todos, engaño, amiguismo, vagancia, tráfico de influencias, fanatismos, despilfarro... etcétera (con todas las letras). De políticos y de no políticos. Y todo eso no es exclusivo de fuera de Catalunya (por eso tampoco me siento totalmente orgulloso de ser catalán), pero comparativamente tengo la impresión de que aquí pasan menos de todas esas cosas y en menos medida, en términos relativos.

Yo nunca he sido independentista. Ni mi familia. Ni mi entorno. Mis ramas genealógicas se extienden por Extremadura, Aragón y Galicia, además de Catalunya. De eso sí que me siento orgulloso, por la variedad y la mezcla enriquecedora que seguro que ha aportado mucho a mi personalidad y a mis valores. Tampoco me identifico en absoluto con la estelada. La bandera catalana es la senyera: las quatre barres de toda la vida (desde antes del año 1150).

En realidad, cuando estuve viviendo en los Países Bajos mi españolidad se vio intensificada. Por estar lejos, por apreciar las cosas buenas de la cultura española, por comprobar que tengo muchas más cosas en común con un granadino, un madrileño o un canario, que con un neerlandés, un francés, una sueca, un británico, o una ghanesa.

Pero paralelamente cada vez tengo más sentimiento de apego y pertenencia a Catalunya, su cultura, su idioma, su historia, sus costumbres, sus tradiciones. Para mí en eso consiste el nacionalismo. Que muchas veces es confundido y mezclado con el separatismo o independentismo. Puedo sentirme español y a la vez sentir que Catalunya, dentro de España, tiene unas serie de características propias que son suficientes para hacerla diferente, y sentirme especialmente identificado con ello. Pero que no tiene que ser un sentimiento excluyente, sino complementario (y enriquecedor).

Movimientos separatistas en España
(con fuerzas políticas)
Mucha voces se oyen que pretenden desmontar los nacionalismos e independentismos a base de decir que el mundo de hoy va hacia la unión, no hacia la separación, que la Unión Europea es un gran ejemplo de que el secesionismo no tiene sentido, que en el mundo global en el que vivimos los separatismos no llevan a ninguna parte, etc. Y es muy fácil creerse todo eso, de hecho hay una buena parte de ello que es cierta. Sin embargo, para empezar, la dichosa Unión Europea no es una unión debida a que todos los países miembros quieren unirse fraternalmente porque somos todos muy globales... No. Se unen por intereses económicos, políticos, y estratégicos. Bastante alejados de la gente, el pueblo.

Movimientos separatistas en Europa
Exagerando un poco: dile a un francés que a partir de ahora va a tener que hablar inglés, y dejar de ser francés para ser "europeounidense" y gran parte de la gestión y legislación va a venir del Parlamento Europeo y de un Presidente Europeo (mucho más de lo que ya dicta Merkel y compañía). ¿Por qué hay tanta polémica con los dictados de la Unión Europea si estamos tan unidos? ¿Por qué el Reino Unido, Dinamarca o Suecia no han adoptado el Euro si estamos tan unidos? ¿Por qué Suiza o Noruega no forman parte de la Unión Europea si estamos tan unidos? ¿Quizás no estamos tan unidos?

Un Estados Unidos de Europa creo que tal como están las cosas seguramente no llegará a realizarse a no ser que unos intereses muy fuertes se impongan. Ha habido varios intentos en la historia de unificar Europa: El Imperio Romano, Carlomagno, Carlos V, Napoleón, Hitler... al final todos, unos por suerte y otros por desgracia, fracasaron. Quizás la economía moderna lo consiga dentro de unas cuantas décadas...


Sólo hablando de Europa, además de los territorios ya segregados como los de las antiguas Unión Soviética, Checoslovaquia o Yugoslavia, la cantidad de nacionalismos y separatismos (unos para independizarse, otros para agregarse a otro territorio) es considerable: Catalunya / Països Catalans, Euskal Herria, Galicia, Valencia, Andalucía, Canarias, Aragón, Asturias y Val d'Aran en España; los Sami en Escandinavia; Baviera en Alemania; Frandes, Valonia y la Comunidad Germanófona en Bélgica; las Islas Feroe en Dinamarca; Åland en Finlandia; Alsacia, Bretaña, Rosellón, Niza, Occitania y Saboya en Francia; Valle de Aosta, Cerdeña, Sicilia, el Tirol del Sur y Véneto en Italia; Frisia en los Países Bajos; Algarve y Azores en Portugal; Cornualles, Escocia, Gales, Isla de Man e Irlanda del Norte en el Reino Unido; Chechenia y Kaliningrado en Rusia; Kosovo en Servia; Jämtland en Suecia; entre otros, unos más asentados, numerosos y avanzados, como Catalunya, Escocia y Flandes, otros menos. Y eso son al fin y al cabo personas que desean cambiar su estatus en relación con el grupo o territorio al que ahora pertenecen, o recuperar el estatus perdido, a nivel cultural, económico, social, étnico, legal, etc., o todos a la vez.


Movimientos separatistas en el Mundo

De hecho, creo que también sería difícil llegar a la unidad independiente de los Països Catalans... Yo personalmente casi el único vínculo que siento hacia los demás territorios de los Països Catalans (Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Andorra, Franja de Ponent, la Catalunya Nord, El Carxe o l'Alguer) es el idioma. Claro que hay una historia común como tierras conquistadas e incorporadas a la Corona de Aragón. Pero no me siento tan identificado con ellas. Por otra parte, si ya es muy complicado simplemente plantear la separación de una sola Comunidad Autónoma (Catalunya en este caso), ya no digamos si hablamos de otras Comunidades Autónomas (Comunidad Valenciana, Islas Baleares), de parte de ellas (Aragón, Murcia), o de incluso involucrar a otros estados (Francia, Italia). Así que me parece poco realista pensar en una unidad independiente de todos esos territorios. Además de que no creo que haya un peso de población a favor de esa unión suficiente como para llevar adelante tal iniciativa.

En definitiva, creo que los dos grandes asuntos que en nuestro caso han movido el tema de la independencia principalmente han sido la economía y el idioma. Bueno, y los resquemores históricos que han encendido pasiones, de un lado y del otro.

En Escocia el idioma no ha jugado un papel en el planteo de independencia, con lo que seguramente los inmigrantes de otros lugares del Reino Unido se han sentido escoceses más fácilmente, más rápidamente y en mayor número que aquí, haciendo que el partido nacionalista escocés (SNP) haya conseguido una mayoría en las últimas elecciones (2011). Eso les ha permitido mantener una propuesta de referéndum sobre la independencia de Escocia, que finalmente el Gobierno Británico les ha concedido para el 2014. Al menos el Gobierno Británico, después de negociar con el Gobierno Escocés, ha reconocido el derecho de los escoceses a expresarse democráticamente sobre cómo quieren que sea su futuro. Luego seguramente habrá largas y complejas negociaciones, según sean los resultados.

Aquí en cambio el idioma es un tema muy polémico (más fuera que dentro) que seguramente dificulta bastante las cosas. Hay catalanes que se niegan a hablar castellano (cosa que me saca de quicio), y hay quienes no quieren seguir el modelo catalán de inmersión lingüística en Catalunya, pero en general creo que dentro de Catalunya no hay grandes problemas con el idioma. Algunos inmigrantes, de dentro y de fuera de España, se esfuerzan en aprender catalán, otros no, pero creo que al final todos en mayor o menor medida acaban al menos entendiéndolo. Y lo más importante: prácticametne todos en Catalunya acabamos entendiéndonos.

El mayor problema con el catalán está fuera de Catalunya. A mí mismo me han llegado a comentar, en Madrid en este caso, lo difícil que resulta hablar castellano en Barcelona... así, afirmándolo... Mi respuesta fue que tenían que dejar de creerse las mentiras, exageraciones y generalizaciones de Telemadrid, de Intereconomía y de algunos políticos. También se oyen afirmaciones como que en Catalunya a los niños que hablan castellano se les castiga... Claro, claro...

Cuando estás acostumbrado a hablar tanto castellano como catalán, los hablas indistintamente, casi sin darte cuenta; incluso en una misma conversación puedes ir cambiando entre los dos idiomas según con quién hables, dependiendo de en qué idioma estés acostumbrado a hablar con cada persona (algo que normalmente se fija de forma natural en la primera conversación). Y al hablar castellano cuando hay no catalanoparlantes presentes, a veces incluso surge la queja de que no das la posibilidad de aprender o practicar el catalán. Al final yo nunca sé qué hacer, porque no sabes a priori si la persona te va a entender. En esos casos, yo normalmente intento hablar castellano, o pregunto a la persona en cuestión qué prefiere.

Por otra parte, aquí el Gobierno central se cierra en banda a dejar que se realice un referéndum entre la población catalana. ¿Simplemente por ignorar a los catalanes? ¿Por miedo a que salga un sí mayoritario a la independencia? Y no sólo eso, sino que se aboga por, en el hipotético caso de que se realizase un referéndum (legal, por supuesto), hacerlo entre toda la población española. ¡Ea, ahí queda eso!

Está muy bien saber qué opina toda la población española sobre que Catalunya se independice o no. Pero se trata de saber qué opinan los catalanes sobre su propio futuro en relación con España. Lo que opine el resto de la población es en este caso irrelevante, por mucho que la decisión final afecte a la unidad de todo el territorio nacional. Porque lo que se pone en juego es el derecho de autodeterminación. No se trata por ejemplo de que la población de un territorio vote si acepta que otro territorio se anexione. Sino que se trata de saber si una mayoría dentro de una porción del pueblo (los catalanes) quiere seguir siendo parte del conjunto o quiere independizarse. La autodeterminación es un derecho internacional dado, aunque no esté reconocido en la intocable (sólo cuando conviene) Constitución Española. Y hacer el referéndum a nivel de todo el estado tendría el mismo valor que no hacerlo, porque de qué sirve para mi autodeterminación como catalán dentro de España que, por ejemplo, un extremeño vote "no" o que un asturiano vote "sí"... en todo caso esos votos significarían que el conjunto de la población española veta o confirma el derecho de autodeterminación del pueblo catalán.

Por ahora hay principalmente tres grandes posibilidades a plantear en un posible referéndum: segregarse, formar una federación, o seguir como Comunidad Autónoma (como hasta ahora). De ellas, sólo dos son opciones que el pueblo catalán puede realmente elegir por sí mismo: la primera, independizarse de acuerdo con el derecho de autodeterminación, y la última, pues no implica cambios. Porque el federalismo conlleva cambiar la forma de organizar el estado, afectando directamente a la organización del resto de Comunidades Autónomas; y eso ya sí que depende de que una mayoría en el estado (o en el Gobierno) apueste por ello.

En fin, este "Juego de Tronos" es un tema muy complejo y con múltiples puntos de vista, opiniones, intereses y aspiraciones. Qué mejor que acabar con unas palabras de Pau Casals en la ONU.


domingo, 9 de diciembre de 2012

Artículo de Ramón Chao sobre los catalanes





08 de diciembre del 2005

¡Visca Catalunya!

| RAMÓN CHAO |


ME GUSTAN los catalanes porque a lo largo de su historia acogieron e integraron a íberos, fenicios, cartagineses, griegos, romanos, judíos, árabes y toda clase de charnegos y sudacas, sin conocer los problemas que afectan ahora a Francia; es un ejemplo.

Me gustan los catalanes porque ya el 7 de abril de 1249 (uno va hacia Matusalén) el rey Jaime I nombró a cuatro prohombres de Barcelona (los paers) para dirimir los conflictos de la ciudad sin violencias ni reyertas. Esos hombres sabios, que pasaron a cien en 1265, (el Consell de Cent), iniciaron el sistema del gobierno municipal de Barcelona. Gracias a ellos reinó allí la concordia, y antes de empuñar las armas prefirieron siempre emplear la razón.

Me gustan los catalanes porque en toda su historia no han ganado ni una sola guerra, y encima les da por conmemorar como fiesta nacional una de las batallas que perdieron en 1714 a manos de las tropas de Felipe V de Borbón. Cataluña había dejado de ser una nación soberana. Desde entonces, cada 11 de septiembre muchos catalanes y catalanas, como hay que decir ahora, se manifiestan para reclamar sus libertades.

Me gustan las catalanas porque una de ellas, joven y bien plantada por cierto, no vaciló en pegarse a mi espalda durante cuatro días en el asiento trasero de una Vespa cuando recorrí la península en pos de Prisciliano.

Me gustan los catalanes porque tienen de emblema un burro tenaz, trabajador y reflexivo, muy alejado del toro ibérico cuyas bravas y ciegas embestidas lo abocan a la muerte. Estos animales son de una raza registrada, protegida, y prolíferos sementales. Al igual que el cava, se exportan a numerosos países para mejorar la especie autóctona, como a Estados Unidos, donde crearon el Kentucky-catalan donkey. Y allí no piensan, ni mucho menos, en boicotearlos.

Cierto es que en el carácter catalán confluyen las virtudes del asno. Pero los rasgos diferenciales no se limitan a los de este cuadrúpedo. La población catalana se define por una doble característica: el seny y la rauxa. El seny implica sabiduría, juicio mesurado y sentido común. Tenía seny aquel catalán que iba en un compartimiento de un tren al lado de la ventanilla. Tiritaban de frío y los otros pasajeros le pidieron que la subiera: «Es igual», contestó a varias solicitudes, hasta que un mesetero se levantó furioso y alzó la ventanilla... ¡cuyo cristal estaba roto! «Es igual», volvió a repetir el buen hombre con toda su santa cachaza.

Al seny le responde la rauxa, asimilable a la ocurrencia caprichosa, la boutade (frase ingeniosa y absurda). Cuando de joven y surrealista Dalí iba en el metro y veía a un cura con sotana, le decía: «Siéntese, señora». La alianza de estas dos facetas en un solo individuo forma el carácter catalán, que se comunica, se comparte y se aprecia. El otro día al regresar a París en avión desde Barcelona quise ayudarle a un pasajero, dada la exigüidad del espacio, a ponerse el abrigo: «No, por favor, no se moleste, que bastante trabajo me cuesta a mí sólo». Pero lo más refinado lo percibí en el taller del ceramista Artigas. Él y Joan Miró estaban trabajando en el mural del aeropuerto de Barcelona. Le pedí a Miró que le dedicara una lito a mis hijos. Puso: «Para Manu y Antoine afectuosament». Cuando la vio Artigas hizo este parco comentario: «Te lo escribió en catalán para ahorrarse una letra».

Me gusta Cataluña porque allí, según Arcadi Espada, don Quijote recobró la razón, sin duda contagiado por el seny. Me hubiera dado mucha pena que el Ingenioso caballero muriera loco.

Me gusta Cataluña en fin y sobre todo porque uno de mis hijos eligió su capital para vivir en ella por ser una ciudad abierta, tolerante y discreta.

martes, 10 de noviembre de 2009

No nos entendemos...

Parece ser (de nuevo) que Cristóbal Colón hablaba catalán... así lo publicó en Internet la prensa: Europapress, La Vanguardia, El País, El Periódico... (no he encontrado la noticia ni en ELMUNDO.es, ni en ABC.es).

Quizás era catalán. Quizás no. Pero si finalmente se demostrase irrevocablemente que sí era catalán, me gustaría ver cómo se las arregla este país (España, claro) para celebrar el 12 de Octubre el descubrimiento de América con el consiguiente Día de la Hispanidad (o del "españolismo" para algunos)...

Sí, somos un Estado. Aunque como decía el viejo chiste, hemos pasado de "una, grande y libre" a "muchas, pequeñas y cabreadas" (¡y que no vuelva la anterior!). Hay quien dice que "España se rompe". Hay quien quiere que España se rompa.



Y es que no nos entendemos... que si yo sólo hablo catalán aunque no me entiendan, que si a mí me habla usted en cristiano (?), que si fachas, que si polacos y fenicios...

Yo creo que para quien no es bilingüe, el bilingüismo no es fácil de entender. Eso de que en una misma conversación se hable a alguien en castellano y a alguien en catalán, según la costumbre con cada persona, pues no es fácil de entender... y que haya Comunidades Autónomas que tengan sus propias costumbres, tradiciones y también idioma (que en diferentes momentos de la historia han sido prohibidos por las autoridades estatales correspondientes), algunos tampoco lo pueden entender...

Pero de ahí a que bastante gente piense que en Cataluña el castellano no se habla, o incluso está prohibido, debería haber un buen trecho. A una antigua compañera de trabajo (barcelonesa), en un viaje por Europa le preguntaron unos madrileños si su hijo sabía hablar castellano (¿!!¿!¿!¿cómoooo?!??!?!?)... Supongo que sólo desde Cataluña se puede ver lo ridícula que es esa pregunta...

Parece que mucha gente oye comentarios (y yo en mi estancia en Madrid he podido ver y oir cosas en Telemadrid que... "déu n'hi do!"), se los cree, y los toma como verdad absoluta. Y me refiero también a los comentarios de algunos nacionalistas y de algunos separatistas (que, por cierto, no es lo mismo) que me ponen los pelos de punta. Todo tiene algo que ver con la intolerancia, el individualismo, y otras "virtudes" parecidas...

Quizás los políticos de uno y otro lado lo estén haciendo muy mal. Quizás Cataluña esté siendo insolidaria. Quizás el resto de España tenga unos beneficios que no tiene Cataluña. O quizás no. Pero en cualquier caso... ¿por qué cortar a todos los catalanes y a todos los madrileños (por quedarme con los tópicos) por el mismo patrón? ¿Acaso son todos o fachas o separatistas? No lo creo...

Y el problema puede ser que la gente no viaja. O que viaja más fuera de España que a otras Comunidades Autónomas. O que viaja "mal", sin intentar conocer y comprender la realidad, cultura y circunstancias del lugar que se visita. Pienso que si se viajase más (o se pasase un tiempo en otro lugar, con gente y costumbres diferentes), habría menos tonterías (tanto de un lado como del otro).



También creo que una posible solución a todo "el problema lingüístico" sería que en las escuelas de todo el territorio nacional se enseñasen todos los idiomas oficiales: el castellano (evidentemente), el catalán, el gallego y el vasco. Yo creo que si desde pequeños todos, absolutamente todos, tuviésemos un nivel básico en esas lenguas, y con ellas hubiésemos aprendido cosas básicas sobre la cultura, costumbres e historia del territorio correspondiente, quizás (quizás...) nos entenderíamos más unos a otros, y no sólo por el idioma. Y, ¿por qué no?, en Cataluña también aprenderíamos aranés, que es oficial en esta Comunidad Autónoma.

Además, seríamos todos políglotas (junto al inglés, y tal vez el francés), con lo que nos sería a todos más fácil aprender nuevos idiomas, conocer otras culturas, comunicarnos con el resto del mundo, etc. Evidentemente usaríamos sólo el o los idiomas maternos, y por falta de uso se perderían los otros... pero se podría incentivar, por ejemplo con programas en cada idioma en la TV, al menos la pública, y que los canales autonómicos llegasen a todo el territorio estatal.



Y sí, el vasco es muy difícil, pero si ellos lo pueden aprender, ¿por qué no el resto?, al menos a un nivel básico... Y el catalán, sí, es un idioma más difícil que el castellano, con más excepciones y tal, pero... si, por ejemplo, un amigo mío de México pudo estudiar en una universidad de Barcelona y tras unas semanas entender sin problemas las clases que eran en catalán, ¿por qué no puede entenderlo, con un poco de práctica, el resto de españoles? (digo yo...).

Pero claro... según nuestra Constitución, "las demás lenguas españolas [aparte del castellano] serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos", es decir... que son oficiales sólo en su correspondiente Comunidad Autónoma... así que las demás Comunidades Autónomas se desentienden. Normal. ¡Qué pereza ponerse a aprender 3 idiomas más!... y total, ¿para qué?, si no las voy a usar "pa na"...

Evidentemente no somos el único país con varios idiomas oficiales (bueno es recordarlo...): Suiza con el alemán, el francés, el italiano y el romanche; los Países Bajos con el neerlandés y el frisón; Bélgica con el francés, el alemán y el neerlandés (en su variedad flamenca); Canadá con el inglés y el francés; Irlanda con el irlandés y el inglés; o Bolivia, que tiene nada menos que 37 idiomas oficiales... (¿tendrán ellos los problemas idiomáticos que tenemos, o creamos, aquí? No lo creo...).

En fin, que quizás tendríamos que hacer todos un esfuerzo por querer entender a los demás, sea quien sea y de donde sea...