Excelente. Sí, sí, excelente. Durante todo el espectáculo no hubo ningún momento de aquellos que te abstraes y piensas en la compra del día siguiente, ni momentos en los que empiezas a pensar en la obra en vez de disfrutarla. Durante todo el espectáculo estuve metido en la obra, atento a todo lo ancho y alto del escenario. De tanto en tanto hay golpes de efecto, unos sorprendentes, otros muy graciosos, y entre canciones y conversaciones, se me pasó el tiempo volando.
No sé si he disfrutado más con los muñecos o con los actores (y no me refiero al actor que me gustaba, ni al que era casi clavadito a mi amigo Carlos). Porque las actuaciones tanto de unos como de otros eran muy buenas. Los actores viven la acción tanto como sus muñecos, y tienen una versatilidad de voces y de registros digna de admiración: cambian de personajes, cambian de voces, comparten personajes... y ni te das cuenta si no te fijas.
Todo el espectáculo es un encadenado de temas que van desde lecciones morales presentadas con ironía, hasta lo más terrenal (y hasta aquí puedo escribir). Si no has visto nada del espectáculo, parece en principio que vaya a ser una obra de teatro más bien para niños, con risas fáciles, personajes resultones, y todo muy bonito y muy positivo. Sin embargo, a pesar del parecido con los personajes de "Barrio Sésamo", casi desde el principio queda claro que no es una obra para niños (además del cartelito "Musical para adultos +12"). Y sí que transmite positividad (con altibajos entre medio), pero de una forma bastante realista.
Total, que me ha encantado y la recomiendo sin dudarlo, aunque no seas un forofo de los musicales (letra pequeña: no me hago responsable en caso de no gustarte la obra y tener que seguir un tratamiento psico-correctivo posterior).
Me he reído menos de lo que esperaba. Quizás porque no he seguido la vida artística de Antonia (como alguno que hasta repetía uno de los monólogos casi entero a la vez que la actriz, en estéreo). Pero me he reído bastante, con unos monólogos más que con otros.
Probablemente el humor de algunos de los monólogos no me llegó del todo... a veces no llegaba a entender los chistes (¡algunos literalmente!)... pero desde luego considero que es una actriz magnífica. Capaz de llevarte, durante un mismo monólogo, de la carcajada superficial a la congoja profunda. Capaz de recitar un monólogo a una gran velocidad constante que requería concentración para poder seguirlo. Capaz de caricaturizar a una amplia variedad de personajes con una gran flexibilidad, aunque manteniendo su sello personal que la caracteriza. Capaz de sacar críticas y opiniones contundentes en historias cotidianas.
Independientemente de la gracia que me haya hecho, he disfrutado de una actuación en directo donde la actriz es ante todo actriz, más que humorista, que además me ha hecho reir en bastantes momentos, que se nota que se lo ha currado, que tiene tablas, que transmite, con una forma de actuar muy natural.
Total, que aunque quizás esperaba "más", en conjunto me ha gustado.
Entro en un tema que puede ser delicado... porque claro, si es expareja es que algo no ha ido bien, ¿no?

Hoy no me voy a meter en los entresijos de lo que es y no es (para mí) una pareja. Me voy a centrar en el después de, y en una (ex)pareja en concreto: la última (al menos hasta ahora).
En ese caso concreto (y de hecho también fue así en casi todos los casos anteriores) la cosa acabó bien. Es decir, todo lo bien que se puede considerar cuando se acaba una relación de pareja.
En este caso, después de acabar bien... mejoró. Y es curioso. Muy curioso. Porque nuestra relación después de fue mucho mejor que durante. Más comunicación, más momentos compartidos, más actividades juntos... Parece una lástima que todo eso no se hubiese dado durante (o no en gran medida). Pero en todo caso, somos mejores amigos que pareja.
Al principio, tras la "ruptura oficial", se hizo todo muy extraño...: primero seguir viviendo juntos un par de meses, hasta que yo encontrase piso; luego, mucho más fuerte, la separación física de mi mudanza, después de año y pico viviendo juntos; y más tarde el momento "ha conocido a alguien... ¡uf!"... durillo, durillo. Sin embargo hemos acabado siendo amigos. Muy buenos amigos.
Pero esa no es mi reflexión. Mi reflexión es sobre la sensación contradictoria cuando se junta que: A) un muy buen amigo encuentra pareja, un chico muy guapetón, muy agradable, muy buena persona, muy interesante, con un buen puesto, listo... y B) mi último ex encuentra pareja, un chico muy guapetón, muy agradable, muy buena persona, muy interesante, con un buen puesto, listo... Por una parte me alegro muchísimo de que haya encontrado a alguien encantador. Por otra me siento de alguna forma sustituido por alguien encantador... o sea... alguien mejor, claro (como pareja para mi ex).
La cosa es que todos sabemos que no hay que comparar, pero comparamos. Lo malo es que a menudo comparamos peras con manzanas. Y aunque una pera y una manzana se pueden comparar como dos frutas, son diferentes frutas, y cada una es más adecuada para unas cosas y no otras, en unas circunstancias y no otras, y en unos momentos y no otros, siendo las dos muy buenas y saludables.
Total, que por supuesto gana la alegría por mi buen amigo, y las ganas de que la relación les funcione muchísimo mejor de lo que no funcionó conmigo. Y precisamente porque es un muy buen amigo, espero y deseo que todo sea mucho más fluido, que no se cometan los mismos errores, que se involucren, que se comuniquen, que participen en cosas juntos, que empaticen, que tengan iniciativa, que no se dejen llevar por la apatía... que tengan esas cosas como pareja, ¡y no después!
Conmigo la relación no funcionó, pero de una forma u otra eso dio como fruto uno de mis mejores amigos, así que... no hay mal que por bien no venga, ¡guay! : )
Pues sí... "La madre que te parió" es el título de un espectáculo de humor (?), que según las críticas que vi era de lo mejorcito... con una valoración global de 9 (que era sobre 10... no sobre 100).
Lo mejor... el aire acondicionado, que estaba estropeado... (¿hace falta que siga?). Sí, me hicieron gracia unos pocos instantes (repito, instantes). El resto no diré flojo porque no me gusta exagerar. Ya desde el principio me dí cuenta de que me arrepentiría. Y sí, sí... me arrepentí. Buscando la gracia fácil, simple, sin apenas elaboración, con aspecto de obra de fin de curso improvisada. Eso sí, las dos chicas le ponían ganas.
De 6 personas que fuimos juntas a verlo, 6 coincidimos: mala, no me ha gustado.
Pues mejor de lo que esperaba, porque tras ver el trailer, yo esperaba (ya sabiendo como continúa la saga): hombre conoce simio - hombre da supermedicamento a simio - simio se hace muy listo - simio se junta con otros simios - simios toman el planeta - hombres desaparecen del planeta. Pero no. Además de no ser exactamente así, por suerte los guionistas han sabido introducir más matices. La lástima es que sólo han quedado introducidos, sin desarrollarlos suficientemente como historias "paralelas" que enriquezcan el argumento, y han quedado como simples excusas para dar los golpes de efecto de la historia principal.
Por otra parte, los efectos especiales no son tan extraordinarios en sí (los simios siguen pareciendo animación en casi todas las escenas, aunque mejor eso que usar animales reales), y creo que se pasan de efectistas: no son supersimios en plan spiderman, sino que solamente son muy listos; aunque sean muy listos, parece que la velocidad de desarrollo de la inteligencia se adapta convenientemente a las necesidades del guión; y algunos simios se comportan de una forma "colorista" simplemente para dar más acción visual, pero nada realista.
Y en cuanto al final (sin destriparlo), que por cierto está hecho en forma de epílogo después del "final", creo que es totalmente innecesario, no da ninguna información "sorpresa" que no sepamos ya (porque por una parte hemos visto la película, además sabemos como sigue la saga, y podemos fácilmente deducir lo que "explican" ahí...). Así que si querían poner un epílogo, podrían haber sido un poco más ocurrentes y dar algún giro que quizás dé más continuidad entre este origen y la continuación ya conocida.
Total, que es distraída, aunque se me hizo un poco larga.
* ¡Gracias a Álvaro por su gran colaboración en esta crítica!
Lo mejor: el principio, que me ha remontado a aquellos maravillosos años con mis queridos pitufines... un Gargamel muy parecido al "de vedad", a pesar de ser un poco payaso... unos efectos muy buenos (menos los de Azrael, que parecía dos gatos, el real y el que hacía muecas); el resto: bastante infantil, argumento simple, humor "fácil" (con 2 o 3 momentos realmente graciosos), unos pitufos que casi no hablaban pitufo... y poco más. Malilla, pero dentro de lo esperado.
Salvando las distancias culturales (y de idioma/subtítulos), es un retrato de la relación familiar de resentimiento, cariño, amargura, lo que se dice, lo que no se dice... En día y medio de reunión familiar se ven y se entrevén una gran mezcla de sentimientos, repartidos en tres generaciones. Me gustó.